La verdad sobre la Ley de Páramos

Por: Carlos Alberto Baena 

@ Baena

La reciente ley que garantiza la preservación, conservación y regeneración de los páramos en Colombia, fue aprobada la semana anterior por el Congreso. La iniciativa que el Partido Político MIRA presentó en su momento, contó con el respaldo de senadores y representantes de diferentes bancadas para salir adelante.

Su propósito consiste en señalar los páramos como ecosistemas estratégicos. Fijar esta característica permite establecer directrices gubernamentales que protejan su integralidad, los preserven, restauren cuando sea necesario, se aprovechen como fuente para la generación de conocimiento y si se pretende establecer algún uso en ellos, se garantice que este sea sostenible. La nueva ley entiende los páramos en su calidad de territorios de protección especial, que integran componentes biológicos, geográficos, geológicos e hidrográficos, además de variados aspectos sociales y culturales.

Por otra parte, se determina la generación de planes de manejo ambiental en las zonas de páramo, que están en el deber de incluir, como parte activa, a las poblaciones que habitan las regiones comprometidas. Otro punto clave es la delimitación geográfica de los páramos, una medida que sirve para minimizar las prácticas que atentan contra el ecosistema. De esta forma, las autoridades quedan en capacidad de ejercer mayor control, para garantizar su protección y la de los beneficios ambientales que de ellos se derivan.

Sin embargo, la ley va aún más lejos porque reconoce que hay actividades legítimas que se desarrollaban en zonas de páramos, pero que, por estar al interior del ecosistema protegido, no se podrán practicar más adelante. ¿Quién tomó esta decisión? La Corte Constitucional en sentencias de años anteriores. ¿Qué hizo el Congreso al aprobar la ley de páramos? Crear alternativas de protección económica y laboral para las familias que puedan resultar afectadas.

Entonces, ¿qué mecanismos previó la nueva ley de páramos? Ella señala que deben existir programas de sustitución y reconversión de las actividades, ahora prohibidas, por medio de los cuales los habitantes tradicionales de los páramos que las ejercen, cuenten con oportunidades de trabajo claras y concretas que, en consecuencia, permitan conservar sus niveles de ingresos, para que no se ponga en riesgo la calidad de vida que ahora poseen.

La verdad es que la ley sí es herramienta y solución para múltiples problemas ambientales, económicos y sociales, que están asociados a los páramos.

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