Sin mangos ni abejas

Por Gustavo Alvarez Gardeazabal

Están circulando por las redes fotografías que muestran largos callejones en vías del Magdalena en donde los mangos maduros se amontonan en el suelo pues no hay quien recoja la cosecha o ella no tiene como salir a los mercados. Así debe ser en Valledupar,donde hace décadas un alcalde visionario sembró calles y carreras de mangos que por estas fechas cargan y maduran ( si es que no los han talado entre Electricaribe y los mandatarios municipales hacha en mano).Pero esa visión que la cibernética nos permite contemplar de la supercosecha de mangos nos entristece a los vallecaucanos, en donde por estas épocas también teníamos los árboles de mango cargados. Ya va la segunda temporada de florescencia y son muy pero muy poquitos los mangos que dan cosecha.Los ve uno sin frutas,a veces totalmente pelados a la orilla del camino, o en los pocos relictus donde todavía se conservan ( en inmediaciones de Buga,por la carretera de Mediacanoa a Roldanillo o las granjas frutales de Andalucía y Bugalagrande).

Ese espectáculo es fruto exclusivo de la muerte de las abejas en el valle geográfico del rio Cauca. No solo porque los bosques y guaduales fueron talados para sembrar caña,sino porque los insecticidas, fungicidas o “madurantes” que usan los señores de Asocaña le decretaron la muerte a las abejas ( como en muchas otras partes del mundo) y las pocas colmenas que quedan en las montañas central y occidental del Valle, no alcanzan para contrarestar la matazón.

Ojalá los señores de Asocaña entendieran la situación y a más de mermarle a los venenos,destinaran una buena suma para que los apiarios ,o al menos las colmenas, se regaran por todo el Valle recuperándole ese sentido de orden dulce a la naturaleza que definitivamente no lo garantiza el azúcar.

@eljodario

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PUBLICADO EN ADN

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