No sabemos valorar nuestras riquezas

El Ojo del Halkón

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 1 de mayo RAM_ Hablan y dicen los entendidos que la verdadera economía sin chimenea es el turismo, que puede sacar de una crisis a cualquier región o país y eso lo han entendido muy bien en Europa, especialmente España y lo han sabido capitalizar los mexicanos; pero en Colombia estamos en pañales.

Mirando lo que se ha querido hacer con el paisaje cultural cafetero, nos podemos dar cuenta que falta mucho pelo para el moño y no es porque ni haya nada para mostrar, sino simple y llanamente porque quienes están al frente de mostrar las maravillas de esa zona de Colombia se han emocionado, pero se han quedado en la mitad del camino, como lo podemos ver en los departamentos de Quindío, Risaralda y Caldas.

El haber convertido muchas de las haciendas cafeteras en centros de turismo ha sido un gran avance, pero se ha olvidado en más de una oportunidad la manera de llegar al turista y de darle el trato que este se merece; porque está bien que se cuente con una bella autopista del café; pero no que se cobren los peajes más caros de los que cuenta el país y mucho menos que en algunos de los sitios turísticos se cobren precios exorbitantes y en más de una oportunidad se baje la calidad en la prestación del servicio.

Vale la pena visitar cada uno de los municipios el Eje Cafetero, no solo los dedicados a la actividad turística, porque de verdad son grandes centros de atracción por sus paisajes, la amabilidad de sus gentes y la variedad en la gastronomía. En esta región del centro-occidente de Colombia se encuentran las más bellas haciendas cafeteras, algunas de ellas transformadas en centros de atracción turístico, haciendas ganaderas y lugares fantásticos para ver y disfrutar durante un tiempo vacacional que no tiene época sino que va de enero a enero de cada año.

El departamento del Quindío es fantástico, como decíamos anteriormente por las haciendas y lugares turísticos, Risaralda con grandes centros de atracción y su industria pujante y Caldas con el paisaje que cautiva y por que va creciendo día a día en la actividad turística, a pesar de la falta de apoyo gubernamental en algunos sectores.

El Ministerio de Comercio habla del impulso que se debe de dar al turismo en el país y nos damos cuenta que aun falta mucho por hacer, quizá por la desidia de los gobernantes locales que están sentados en verdaderas joyas de turismo para mostrar y no lo reconocen o simplemente porque el afán de comercializar no deja ver y valorar las verdaderas riquezas que hay en nuestras regiones.

Hoy quiero invitarlos a mirar lo que sucede en el norte de Caldas, en donde un grupo de quijotes amantes de la región tratan de abrirse paso ofreciendo ese turismo ecológico y auténtico que es el que trae a propios y extraños; pero para hacer esto han tenido que invertir gran cantidad de sus fortunas porque falta la ayuda estatal.

Es mucho lo que encontramos saliendo de la ciudad de Manizales a hacer el recorrido por el norte hasta llegar al departamento de Antioquia. Lo primero que encontramos es el municipio de Neira, con bellas fincas cafeteras y ganaderas, en donde el paisaje, la variedad de su gastronomía y el fervor de entrega de sus gentes han hecho que muchos extranjeros y colombianos pongan sus ojos sobre esta región y por eso no es de extrañarnos que en uno de los restaurantes mas atractivos de esta zona, como es Fogón de Palo, encontremos personas de diferente nacionalidad  y de diferentes zonas del país; pero ahí no se queda todo, existen los caminantes y los que andan en bicicleta,  que les gusta recorrer la ruta cafetera y de la arriería antigua y lo hacen con lujo de detalles haciendo sus paradas en los hostales y hoteles del lugar, en especial en las Colinas del Norte, ubicado en pleno centro del municipio de Neira.

Pero este turismo se sigue expandiendo y sigue siendo atractivo, a pesar de no contar en mas de una oportunidad con buenas carreteras terciarias, la ruta sigue hacia Aranzazu, en donde encuentran grandes atracciones turísticas luego de haber probado los deliciosos corchos en el municipio de Neira.

Salamina cuenta también con grandes atracciones turísticas y la arquitectura tradicional de la región es el gran atractivo que ha sido calificado y premiado a nivel internacional y seguimos por las carreteras de Caldas hasta el municipio de Pácora, un lugar fantástico de grandes paisajes y en donde el turista encuentra todo lo que necesita para deleitar su vista y su espíritu al mismo tiempo que sus manjares, elaborados por la gente de la región; y seguimos llegando para dirigirnos al departamento de Antioquia; pero primero encontrar una de las grandes joyas turísticas del país como es Aguadas en donde se puede lucir un bello sombrero aguadeño y compartir un gran pedazo de pionono que es uno de los manjares de mas tradición en esta zona del país.

Esto es una sola muestra de lo que es ese turismo sin explotar, en una de las mas bellas regiones del país, porque si nos damos cuenta el otrora Departamento Modelo de Colombia, Caldas (Quindío-Risaralda-Caldas) tiene muchas riquezas para deleite de todos los que le visiten tanto del país como del mundo.

Y si damos un vistazo a nivel nacional, encontramos que hay muchas regiones que no se han tenido en cuenta en ese paquete turístico nacional porque a veces no salimos de hablar únicamente de Cartagena, Santa Marta, San Andrés y de vez en cuando del Eje Cafetero y nos olvidamos de la zona occidente, de la zona atlántica, de la zona oriente y de la zona sur del país, olvidándonos que Colombia en su totalidad es un emporio turístico.

Estando en contra con que se acabe en algunas regiones el sector agrícola, quisiera decir que antes de tomar la decisión de acabar con las grandes haciendas cafeteras, ganaderas y centros de cultivo para convertirlas en atracciones turísticas, tanto los gobiernos nacional y locales como los mismos interesados en estos proyectos deben de pensar que el país tiene una vocación agrícola que no debe de acabarse y de convertir estos lugares en atracciones turísticas, tener en cuenta el no afectar los grandes emporios que son los que abastecen la comida para todo el país.

No nos podemos ir a los grandes extremos; aunque creo que de manera alterna se pueden hacer las dos cosas haciendo grande el turismo sin afectar la actividad agrícola que es la que produce la comida para todo el territorio nacional.

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