La Guerra Fría del Siglo XXI

Por: María Isabel Basteiro M.

Corresponsal en Europa

El saldo es sombrío y aterrador. Hace siete años empezó la guerra siria. Es una conflicto declarado que ha dejado medio millón de muertos y que tiene a trece millones y medio de sirios, -más de seis millones de ellos desplazados dentro de Siria- urgidos de asistencia humanitaria. Millón y medio viven en condiciones de asedio y más de cinco millones de refugiados han sido acogidos por los países vecinos y de toda la región.

Estas cifras incluyen las víctimas de lo que son, presuntamente, ataques con armas biológicas. El último de los cuales es presunto porque nadie se atreve todavía a asegurar el uso de tales armas. “Tenemos una gran confianza de que por lo menos el arma química gas cloro fue empleada en este ataque”: dicen desde Washington, añadiendo además que “es posible que se acabe determinando que se usó gas sarín, como ha ocurrido en el pasado”.

Aún sin pruebas, ese “ocurrido en el pasado”, hace pensar que en el reciente ataque sí se usó ese tipo de armas. De hecho, desde Bruselas (sede del Parlamento Europeo)*, recuerdan que no es la primera vez que el régimen de Al Asad usa armas químicas.

ANTECEDENTES

El Consejo (institución de la Unión Europea -UE- que define la orientación política general y las prioridades de sus países integrantes) ha condenando desde hace tiempo las acciones del gobierno sirio en contra de su propio pueblo. “El uso de la inanición de la población civil como método de guerra, mediante el asedio de zonas pobladas, así como el desplazamiento forzoso de las poblaciones, pueden ser constituidos como  crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad”.

Con mayor vehemencia condenó en su momento el ataque del 4 de abril de 2017,  en el que el régimen sirio fue responsabilizado del bombardeo, con armas químicas, de la localidad de Jan Shijún, en el norte de Siria. El ataque dejó un saldo de 86 víctimas mortales, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

El Consejo se pronunció de nuevo, en contra del ataque del pasado sábado 14, recordando también los antecedentes del gobierno sirio, en la práctica de la guerra  química.

EUROPA, CONDENA GENERAL

El gobierno británico apoya completamente el ataque de Estados Unidos. Según afirman en Downing Street. “Estos bombardeos son una respuesta apropiada al ataque bárbaro con armas químicas perpetrado por el régimen sirio”.

Por su parte, el presidente francés François Hollande y la canciller alemana Ángela Merkel emitieron un comunicado conjunto según el cual, “el presidente sirio Bashar al Asad tiene la plena responsabilidad del ataque de Estados Unidos contra una base aérea gubernamental en Siria”.

En el comunicado se afirma que “Una base militar del régimen sirio, utilizada para realizar ataques químicos, fue destruida esta noche por bombarderos estadounidenses… Asad tiene la plena responsabilidad”.

En España, el gobierno señaló que la “acción llevada a cabo por los Estados Unidos en las últimas horas, contra una base militar en Siria, es una respuesta medida y proporcionada a la utilización por el ejército sirio de armas químicas contra la población civil del país”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Portugal, Augusto Santos Silva, indicó que “comprende” el motivo de los bombardeos y desea “una posición y una reacción conjunta de parte de Europa”.

Desde Dinamarca, el Primer Ministro, Lars Løkke Rasmussen, se mostró de acuerdo con que “estos ataques contra los inocentes tengan consecuencias… La barbarie de Asad no puede quedar impune”.

El Jefe de la Diplomacia, Børge Brende, juzgó que “el ataque estadounidense envía una señal clara al presidente Asad: que debe cesar los ataques contra civiles inocentes”.

EL CONTRA-ATAQUE

La ofensiva de este sábado se produjo, según la alianza occidental de potencias implicadas, en respuesta al presunto ataque químico que tuvo lugar la semana pasada en la ciudad siria de Duda. En él habrían muerto cuarenta personas aproximadamente. Fue un ataque químico condenado en bloque por Europa.

Los Estados Unidos, Reino Unido y Francia, con la colaboración de países como España, iniciaron la contraofensiva con el primer ataque a un centro de investigación científica ubicado cerca de Damasco y utilizado para “la investigación, desarrollo, producción y pruebas de armas químicas y biológicas”.

El segundo ataque destruyó un depósito de armas químicas situado al oeste de Homs. En este depósito el Gobierno de Al Assad almacenaba sus principales reservas de gas sarín, una de las sustancias utilizadas en los presuntos ataques químicos.

Finalmente, el tercer objetivo de las potencias occidentales fue otro almacén con armas químicas y un importante centro de comandancia, ubicados cerca del segundo objetivo, al oeste de Homs.

En esta contraofensiva no hubo soldados muertos y, según las primeras versiones, tampoco daños a la población civil. Con ella, además, las grandes potencias envían una clara señal de firmeza a Rusia e Irán, que cierran filas en torno a Siria, desafiando a claramente a occidente.

*El Parlamento Europeo tiene tres sedes: Estrasburgo, sede oficial; Bruselas,  donde se desarrollan la mayor parte de las actividades de las Comisiones Parlamentarias y Luxemburgo, Secretaría General.

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