La Ley del ‘Montes’ | ¿Cuál será la carta ganadora?

 

Por Oscar Montes

@LeyDelMontes

Quedaron conformadas las llaves para Presidencia y Vicepresidencia de la República. ¿Qué tan definitivas serán para el triunfo o la derrota de los candidatos?

En tiempos de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, declarados Presidente y Vicepresidente de la Gran Colombia en el Congreso de Cúcuta en 1821, cuenta la historia que este último apenas se levantaba no preguntaba “¿Cómo amaneció el Presidente?”, sino que exclamaba, “¡Cómo!, ¿amaneció el Presidente?”. La anécdota referida con sorna hoy en día muestra la relación poco cordial que tenían los dos libertadores, quienes, pese a ser los padres de nuestra Independencia, jamás fueron amigos.

Ser vicepresidente de la República no es tan atractivo como parece. Ni en Colombia, ni en otros países donde existe la figura. Uno de los vicepresidentes que mejor definió las funciones del cargo fue John Adams, quien en un arrebato de sinceridad le escribió a su mujer Abigail en 1793: “Este es el cargo más insignificante jamás concebido por el hombre”. Y es probable que tuviera razón, pues el entonces presidente de Estados Unidos, George Washington, lo detestaba tanto que le tenía prohibido ingresar al despacho presidencial.

En tiempos más recientes, cuando los periodistas le preguntaron a Sarah Palin, fórmula del aspirante republicano John McCain, cuáles serían sus prioridades como vicepresidenta de Estados Unidos, respondió con absoluta sinceridad: “Déjenme primero enterarme qué es lo que hace un vicepresidente y luego responderé con gusto”.

A diferencia de Palin, que no llegó a ocupar un cargo del que no tenía la menor idea, en Colombia todos los aspirantes a la Vicepresidencia saben perfectamente sus funciones, que no son muchas, en realidad, pues de lo que se trata es de “reemplazar al Presidente en caso de una falta temporal o absoluta”. Es decir, servir como llanta de repuesto. Así de simple.

Por esa misma falta de funciones es que los presidentes terminaron asignándoles responsabilidades especiales o cargos ministeriales a sus vicepresidentes. Humberto De la Calle fue vicepresidente de Ernesto Samper Pizano, pero renunció al cargo cuando estalló el escándalo del proceso 8.000. Gustavo Bell fue ministro de Defensa en tiempos de Andrés Pastrana, mientras que Francisco Santos promovió la defensa de los Derechos Humanos en los dos mandatos de Álvaro Uribe. Y Germán Vargas Lleras se echó sobre sus hombros la responsabilidad de los ministerios de Vivienda y Transporte en el segundo mandato de Juan Manuel Santos. El primer vicepresidente de Santos fue el ex ministro Angelino Garzón.

Lo ideal de un buen candidato vicepresidencial es que sume votos al candidato presidencial. Pero si no puede sumar, entonces que no reste. La escogencia de la fórmula vicepresidencial sirve para dos cosas: reafirmar el mensaje del candidato o tratar de ‘morder votos’ en nichos electorales específicos, como ocurrió con algunas organizaciones sindicales que respaldaron a Angelino Garzón como fórmula de Santos.

Casi todos los candidatos optan por designar a alguien que reafirme su mensaje y envíe un parte de tranquilidad a los votantes potenciales.
¿Qué le suman y qué le restan las fórmulas vicepresidenciales a los candidatos presidenciales?

Juan Carlos Pinzón, a buscar votos azules y de La U

La fórmula de Germán Vargas Lleras es una de las figuras de la política nacional con más futuro. Pese a su juventud ya ha ocupado dos de los cargos más importantes del país: Ministerio de Defensa y Embajada en Washington. Renunció a su candidatura presidencial para asumir la responsabilidad de ser fórmula de Vargas Lleras. Pinzón tiene muy buen recibo en sectores del conservatismo y del Partido de La U, desde donde lo estuvieron sondeando para que fuera su candidato, antes de que se lanzara por firmas. Al igual que Vargas Lleras, también hizo parte del gobierno de Santos, pero ambos se distanciaron del mandatario por el manejo que le dio a la negociación con las Farc en La Habana. Aunque a Cambio Radical, partido de Vargas Lleras, le fue muy bien en las elecciones legislativas, sacando más de 2 millones de votos y alcanzando 16 curules en el Senado y 30 en la Cámara de Representantes, doblando así la votación de 2014, el exvicepresidente necesita aumentar de forma considerable esta votación en mayo para pasar a segunda vuelta. Punto. Para ello requiere del respaldo de congresistas con buen músculo electoral, tanto conservadores como de La U, dos partidos con muchos votos, pero sin candidatos. En esa tarea, Pinzón será fundamental. La juventud de Pinzón y su hoja de vida sirven a Vargas Lleras para contrarrestar al candidato del Centro Democrático, Iván Duque.

Ángela Robledo, de frente contra el Establecimiento

 

La decisión de Gustavo Petro de escoger a la representante verde Ángela Robledo como su fórmula vicepresidencial obedeció a dos razones principales, una política y otra electoral. La primera tiene que ver con una enorme afinidad ideológica, que los ha llevado en varias oportunidades a respaldar tanto a Hugo Chávez, como a Nicolás Maduro. La razón electoral obedece a que Robledo podría morderle una buena cantidad de votos verdes a la campaña de Sergio Fajardo y Claudia López. Pero Robledo debe hacer claridad sobre una presunta ‘doble militancia’, pues hasta hace muy poco integró el Partido Verde, el mismo que respalda la candidatura de Fajardo. Al escoger a Robledo, Petro reafirmó su discurso “antiestablecimiento”, pues la exrepresentante es tanto o más radical que él en algunas posturas. La fórmula del candidato de Colombia Humana también deberá emplearse a fondo para buscar votos frescos en los otros partidos y movimientos con los que tengan afinidades políticas e ideológicas, entre los que están el Polo Democrático y los Verdes. Robledo ha militado en ambos partidos y en los dos tiene seguidores y votantes. Luego de la consulta interpartidista, donde sacó más de 3 millones de votos, Petro necesita persuadir a una muy buena cantidad de nuevos electores para acceder a la segunda vuelta, algo que hoy no tiene garantizado.

Marta Lucía Ramírez, con pleno respaldo uribista

 

El mismo día que ganó la consulta interpartidista, Iván Duque anunció a Marta Lucía Ramírez como su fórmula vicepresidencial. Así lo habían acordado Álvaro Uribe y Andrés Pastrana. La escogencia de Ramírez cayó muy bien en el uribismo. Se trata de una candidata con una destacada hoja de vida, donde sobresalen los ministerios de Defensa y Comercio Exterior, así como el hecho de haber sido candidata presidencial por el conservatismo en 2014 con una votación superior a los 2 millones de votos. Con Ramírez el uribismo aspira a morder una buena votación conservadora, que le permita llevar a Duque a la segunda vuelta. A diferencia de Vargas Lleras, que sabe cuántos votos tiene y cuántos le faltan para pasar a segunda ronda, el hecho de que varios partidos hayan “intervenido e interferido” en la consulta   de la centro-derecha no garantiza que esa misma votación acompañe la llave Duque-Ramírez en mayo próximo. Es el caso, por ejemplo, de aquellos votos depositados por militantes de Cambio Radical, quienes votarán por su propio candidato. Igual sucedería con los votos ‘anti-Petro’, que obtuvo Duque, cuyo único fin era sacar una votación superior al de la consulta de la centro-izquierda.

Claudia López, la anticorrupción como bandera

 

El paso de Claudia López por el Senado fue fugaz, pero le sirvió para ganar experiencia para afrontar la campaña presidencial como fórmula de Sergio Fajardo. Tanto López como Jorge Enrique Robledo declinaron su aspiración presidencial para respaldar a Fajardo, luego de una serie de encuentros en los que se barajaron varias posibilidades, entre ellas una consulta interpartidista en marzo, como ocurrió con las de la centro-derecha y la de la centro-izquierda. Pero ninguno de los dos pudo convencer a Fajardo de que esa era la mejor opción. A la postre Fajardo fue candidato presidencial, López su fórmula vicepresidencial y Robledo quedó como número uno en la lista del Polo al Senado. Fajardo se opuso a la llegada de Humberto De la Calle a la llamada ‘Coalición Colombia’, y sus acercamientos con Petro se frustraron porque el exalcalde de Bogotá condicionó la posible alianza al rechazo de Fajardo a la financiación que recibe su campaña del llamado Sindicato Antioqueño, que agrupa a las más importantes empresas de ese departamento. López es una de las abanderadas de la lucha contra la corrupción en el país.

Clara López, con la camiseta de la paz puesta

 

El exnegociador del gobierno en La Habana, Humberto De la Calle, derrotó al exministro Juan Fernando Cristo en la consulta interna del liberalismo en noviembre pasado. Desde entonces mucha agua ha corrido bajo el puente. Es evidente que la decisión de César Gaviria de celebrar la consulta del partido en noviembre y no en marzo, como proponía Juan Manuel Galán, fue un grave error. La consulta no solo salió muy cara, sino que se perdió la gran oportunidad de haber ambientado la candidatura de De la Calle en marzo pasado, a pocas semanas de la primera vuelta presidencial, como sí ocurrió con las de Iván Duque y Gustavo Petro, quienes supieron sacarle el jugo a su exposición mediática. Mientras Duque y Petro salían hasta en la sopa como candidatos, De la Calle se tomaba ‘una cervecita’ para la fatiga en un restaurante bogotano. De la Calle lucha por evitar la fractura del liberalismo, pues la rebeldía en contra de Gaviria es creciente.

 

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