Análisis Ley del Montes | Amores perros

Por Oscar Montes

@LeyDelMontes

A propósito de la entrega de los Premios Óscar de la Academia, qué similitud guardan algunas campañas presidenciales con los clásicos del cine universal.

La entrega de los Premios Óscar de la Academia es uno de los eventos más esperados del año por parte de quienes disfrutamos del llamado séptimo arte. Este 4 de marzo, en el Teatro Dolby de Los Ángeles, se conocerán los nombres –entre otros– de los mejores directores, actores, actrices, libretistas y productores, cuyo trabajo ha merecido el reconocimiento de sus colegas.

Una de las películas favoritas del público es The Post, de Steven Spielberg, que narra el engaño por parte del gobierno de Estados Unidos sobre la realidad de la guerra de Vietnam. La película desnuda la farsa de ese conflicto armado, muestra el cinismo de los gobernantes y exalta el valor de la prensa independiente.

The Post es también un extraordinario retrato de las miserias del poder. Una de las frases contundentes de la película de Spielberg es la que resume la sentencia a favor de The Washington Post y The New York Times, en su enfrentamiento con el gobierno de Richard Nixon, quien se había empecinado en demostrar no solo que la guerra acabaría pronto, sino que Estados Unidos la ganaría: “La prensa debe estar al servicio de los gobernados y no de los gobernantes”, sentenció la Corte Suprema de Justicia de ese país.

The Post desnuda –en efecto– las relaciones de los gobernantes con los gobernados, pero sobre todo el papel fundamental que juega la prensa en dicha relación. Los primeros quieren tenerla a su servicio, y los segundos consideran que la prensa pocas veces se pone de su lado. Mientras aquellos casi siempre cumplen con su propósito, estos últimos, la mayoría de las veces, tienen razón en sus cuestionamientos. Una prensa al servicio de los gobernantes y no de los gobernados queda expuesta a perder su único patrimonio: su credibilidad.

Es evidente que el cine guarda una estrecha relación con la realidad. The Post es un buen ejemplo de ello. Algunas veces la muestra con toda su crudeza, otras la recrea en su magnificencia y muchas otras la desborda con la imaginación. Una buena película, como un gran amor, siempre será inolvidable. Hay películas que nos marcan para siempre. Son aquellas que vemos una y otra vez, extasiados, porque siempre que las vemos algo nuevo descubrimos en ellas.

La campaña presidencial que se lleva a cabo en el país es de alguna forma la puesta en escena de nuestra realidad, vista desde los ojos de los candidatos y narrada desde la cercanía o la distancia de la prensa con cada uno de ellos. Es, si se quiere, una película que podría tener dos entregas, una en mayo y otra en junio, en caso de que haya segunda vuelta. Veamos, pues, la política nacional y la campaña presidencial desde la óptica de los clásicos del cine mundial.

Álvaro Uribe Vélez: ‘¿Lo que el viento se llevó?’

Que la denuncia interpuesta por Álvaro Uribe Vélez en contra del senador del Polo Democrático Iván Cepeda por, presuntamente, haber comprado testigos para que lo incriminaran en varios delitos se devolviera en su contra solo estaba en las cuentas de los más acérrimos enemigos del expresidente y máximo líder del Centro Democrático. Pero así ocurrió. La Corte Suprema de Justicia no solo desestimó las acusaciones de Uribe, sino que lo citó para que explique su actuación en los hechos que denunció. En concreto, Uribe tendrá que contarle a la Corte los términos y alcances de conversaciones suyas con personajes que están siendo investigados por ese alto tribunal por su supuesta participación en hechos delictivos. La decisión de la Corte llegó en el peor momento, pues el expresidente necesita con urgencia sacar adelante la candidatura de Iván Duque, quien deberá derrotar a Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez para convertirse en el candidato presidencial de la alianza conformada por Uribe con el expresidente Andrés Pastrana. ¿Tendrán algo que ver las tormentas que se avecinan en la vida política de Uribe con las vicisitudes de Scarlett O’Hara, durante la Guerra de Secesión de Estados Unidos, su amor frustrado con Ashley Wilkes, sus penurias después del conflicto y su lucha por recuperar el tiempo perdido, narrados de forma magistral en ‘Lo que el Viento se llevó’? Uribe es un luchador de mil batallas, y confía en sortear con éxito este nuevo reto impuesto por la Corte Suprema para dedicarse de lleno a las campañas, tanto de marzo como de mayo, donde se jugará su suerte y la de su partido.

Santos, ¿‘La vida es bella’ o ‘Amores perros’?

En la carta escrita a su sucesor –modelo copiado de la tradición de los presidentes de Estados Unidos, que dejan a quien llega a remplazarlo en la Casa Blanca una misiva íntima con uno que otro consejo– Juan Manuel Santos habla de un país que solo existe en su imaginación, como ocurre en ‘La vida es bella’, de Roberto Benigni, ganadora de tres premios Óscar de la Academia. En ella un padre ítalo-judío, que es llevado a un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, trata de ocultarle a su pequeño hijo la cruda realidad, mientras inventa cada día una historia fantástica que le permita sobrellevar su terrible situación. La realidad del país que deja Santos tiene más que ver con ‘Amores perros’, del mexicano Alejandro González Iñárritu, que con la inolvidable película de Benigni. En ‘Amores perros’ la vida de los protagonistas transcurre en medio de las traiciones, los odios y las bajas pasiones. La Colombia de hoy está más polarizada que nunca, y Santos es responsable de ello por empecinarse en dividir al país entre amigos y enemigos de la paz. Toda crítica a una negociación que hoy muestra sus costuras –como lo vemos con la inmensa fortuna ocultada por las Farc mediante la utilización de testaferros, descubierta esta semana por la Fiscalía General– fue vista como un ataque a los acuerdos de La Habana. Santos y los negociadores del gobierno graduaron de enemigos a quienes osaron criticar los diálogos. Hoy no solo se queja de la polarización política, sino que atribuye a ella las bajas calificaciones del país por parte de prestigiosas firmas internacionales.

Gustavo Petro: ¿‘Apocalipsis Now’?

La polarización política del país, así como el mensaje de Gustavo Petro, quien asume como un ataque personal lo que no pasa de ser un simple requerimiento legal por parte de un alcalde, ha venido creando un escenario fatalista para el país, en caso de un triunfo del candidato progresista en las elecciones presidenciales de mayo. Poco a poco se ha instalado en la opinión pública el mensaje de que Petro es el “coco” que viene a devorarnos a todos. Y la verdad es que Petro hace muy poco para tratar de desvirtuar esa creencia. Todo lo contrario: la alimenta con un discurso en el que siempre figura como la víctima de un complot. Para Petro la culpa siempre es de los demás, pues carece de autocrítica y sufre de egolatría. La manipulación de las cifras y la justificación errada de muchos de sus anuncios también contribuyen al pánico generalizado por parte de quienes están al frente de fincas, empresas e industrias del país. Es cierto que la expropiación no es un invento suyo y que existe en muchos países, empezando por Estados Unidos. Pero una cosa es la expropiación ‘gringa’ y otra la chavista, que le gusta a Petro, así ahora pretenda ocultarlo. Mientras Estados Unidos paga a precios del mercado los bienes expropiados, en Venezuela el régimen chavista simplemente no los paga: se los roba. Ante este panorama, hay quienes creen que con Petro llegará a Colombia toda la tragedia mostrada por Francis Ford Coppola en ‘Apocalipsis Now’, quizás la mejor película realizada sobre la guerra de Vietnam.

Sergio Fajardo: ‘En busca del arca perdida’

La pérdida del primer lugar en las encuestas dejó a Sergio Fajardo en una posición incómoda. No solo es superado por Petro, sino que apostó por el voto de opinión que sigue sin ser determinante a la hora de elegir. Ese ‘voto calificado’ todavía está lejos de definir contiendas electorales, donde las maquinarias –criticadas y cuestionadas– terminan siendo fundamentales. El votante calificado requiere una muy buena elaboración del mensaje por parte del candidato. Exige claridad y contundencia a la hora de asumir posiciones. Fajardo apostó por la educación y la lucha contra la corrupción como banderas electorales. Pero la dinámica de la campaña terminó polarizándola mucho más, escenario en el que el exgobernador de Antioquia no se siente cómodo, porque no le gusta la confrontación ni tampoco enfrascarse en controversias y debates. A ello se suma el hecho de que en esta campaña revivió la plaza pública, como no ocurría desde la década de los 80, en tiempos de Virgilio Barco y su famoso ‘trapo rojo’. A diferencia de Vargas Lleras o de Petro, por ejemplo, que saben sacarle jugo a las grandes concentraciones, Fajardo prefiere los foros académicos o gremiales, donde expone con propiedad sus propuestas. Sergio Fajardo, como el recordado ‘doctor Jones’, protagonista de ‘En busca del arca perdida’, dirigida por Steven Spielberg y producida por George Lucas, deberá emplearse a fondo para recuperar ‘el Arca de la Alianza’, a punto de esfumarse por cuenta del candidato Petro. ¿Podrá el ‘doctor Jones’ (Sergio Fajardo) cumplir ese misión?

Germán Vargas Lleras: ‘Rescatando al soldado Ryan’

La desfavorabilidad que muestra en las encuestas terminó por convertirse en uno de los mayores dolores de cabeza de Germán Vargas Lleras. Su aceptación por parte de los votantes sigue siendo esquiva en las encuestas, aunque en la plaza pública su poder de convocatoria es impresionante. Es bien sabido que las encuestas no votan, pero aun así es mucho mejor figurar en ellas en el primer lugar que en el segundo o en el tercer puesto. Punto. Cuando la desfavorabilidad del candidato es muy alta, corre el riesgo de que voten en su contra y no a su favor. Es decir, voten para impedir que gane y no para que triunfe. Vargas Lleras apostó a los votos de los políticos históricos o tradicionales, a quienes conoce muy bien desde sus años de congresista y luego como ministro y vicepresidente. Pero en momentos en que la clase política tradicional está siendo muy cuestionada, es indudable que esa cercanía terminará pasándole una cuenta de cobro. En todo caso, alguien deberá llegar a su rescate, como le ocurrió al soldado Ryan, quien hizo parte de las tropas que invadieron Normandía en junio de 1944. ¿Quién no recuerda la actuación de Tom Hanks en la cinta dirigida por Steven Spielberg, otra de las grandes películas del cine universal?

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