Es la hora de los afrocolombianos de bien

Por Oscar Sevillano

Una vez más las curules afros en la Cámara de Representantes son motivo de disputa, lastimosamente no por personas idóneas  integrantes  de la etnia que electoralmente busquen ocuparlas, sino porque caciques regionales y mafias políticas pretenden hacerse a ellas, utilizando a sus fichas para lograr tal fin.

Bajo este escenario son los mismos afrodescendientes colombianos quienes deben escoger entre el mal y el bien. Es decir, si darle gusto a quienes van casa por casa comprando conciencia, con dinero en efectivo, mercados, textos escolares, etc., para salirse con la suya o dejar en estas curules a quienes han liderado procesos sociales desde sus mismas comunidades para que el Estado les trate como ciudadanos dignos.

Salvo  la hoy candidata Francia Márquez Mina, Premio Nacional de Derechos Humanos en el año 2015, quien aspira a la Cámara de Representantes por las comunidades afrodescendientes, no hay mucho de donde escoger.

De lo anterior dio cuenta el diario El Tiempo en días pasados, al denunciar que por un lado Juan Carlos Martínez y Yahir Acuña buscan quedarse con estas curules, y por otro lado asegura que “existen  otras tres o cuatro listas que son apadrinadas por comerciantes de dudosa reputación, cuyos candidatos no representan a la comunidad”.

Los colombianos afrodescendientes son los llamados a hacer respetar estas curules, porque finalmente, es esta comunidad quien no contenta con tener que padecer el desprecio de una elite nacional que le mira con desprecio y que solo le tiene en cuenta a la hora de buscar votos en medio de una campaña política, debe verse sometida en primer lugar a la falta de oportunidad para obtener un trabajo digno que les permita acceder  a una educación de calidad,  y en segundo lugar a  soportar la indiferencia y el mal trato de una clase dominante en Colombia,  que le trata como si fuesen ciudadanos de segunda.

¿Se les va a seguir entregando estas curules, justamente a quienes no han permitido que la situación de su misma gente de un giro de 180 grados?; ¿es capaz la comunidad afro en Colombia de mirar más allá de la necesidad del momento y no permitirle la entrada a su casa a quienes llegan con la intención de negociar los  votos?

La respuesta la tienen los mismos afros, ya veremos el próximo 11 de marzo, si el mensaje fue escuchado y entendido.

@sevillanojarami

 

 

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