ANÁLISIS LEY DEL MONTES | ¡Mis Aguinaldos…!

Hay dos campeones inderrotables en varios juegos: a Juan Manuel Santos nadie le gana en “pajita en boca” y no hay quien venza a Álvaro Uribe en “preguntar y no responder”.

Con la llegada del mes de diciembre se pone de moda en el país el juego de los aguinaldos, que sirve para que los colombianos dejemos de lado las preocupaciones y nos distraigamos en nuestros hogares, o en los lugares de trabajo, mientras esperamos la llegada de la Navidad y el Año Nuevo. El fin de año es época de balances y recogimiento. Este año que termina ha sido particularmente agitado en materia política, hasta el punto que a pocas semanas de acabarse aún se desconoce la suerte de varias iniciativas en el Congreso, entre ellas la que tiene que ver con las 16 curules acordadas en La Habana con las Farc, que deben corresponder a las verdaderas víctimas del conflicto armado.

Otras iniciativas, como la reforma política, se hundieron, porque de tanto meterle mano los congresistas, terminaron convertidas en colchas de retazos, que desvirtuaron el proyecto original. En el caso  de la reforma política, por ejemplo, la propuesta original que buscaba el fortalecimiento de los movimientos y partidos, terminó abriéndole las puertas al transfuguismo, hasta el punto de mostrarse benévola con la doble militancia. Ese esperpento se hundió y su fenecimiento le dolió a muy pocos.

Ante la resistencia de algunos amigos, como un sector del conservatismo, el Gobierno ha tenido que valerse de las últimas cucharadas de mermelada que le queda en la olla para mantener satisfechos a los congre-sistas en estas semanas cruciales para algunas de sus iniciativas, en especial las que tienen que ver con la implementación de los acuerdos de La Habana.

Y en lo que tiene que ver con la Rama Judicial, los escándalos no paran y el cierre del año también será movido, en especial en dos frentes: Odebrecht y ‘cartel de la toga’, donde aún faltan por acomodar algunas fichas que permitan armar ese par de rompecabezas. En lo que tiene que ver con el primero, la figura de Roberto Prieto -amigo personal y gerente de las dos campañas presidenciales de Juan Manuel Santos- mantiene su protagonismo y sin duda su vinculación directa al proceso, así como su testimonio bajo la gravedad del juramento, servirá para esclarecer muchos hechos. La opinión pública está a la espera de los anuncios por parte de la Fiscalía General en este frente.

Igual sucede con el llamado ‘cartel de la toga’, que evidenció una intrincada red de corrupción en las altas cortes. Aquí es mucha la tela que falta por cortar y es necesario por el bien de la Administración de Justicia y la recuperación de la credibilidad en la Rama Judicial, que las investigaciones se lleven hasta las últimas consecuencias.

De manera que a la hora de empezar a hacer balances del año es bueno comenzar con el juego de ‘los aguinaldos’, que son tan frecuentes en esta época de Navidad. La siguiente es una lista de varios de los juegos más populares, así como de sus mejores exponentes. Algunos de los ‘campeones’ son considerados inderrotables y su destreza a la hora de practicarlos no admite discusión. Veamos, pues, cuáles son los juegos decembrinos que más gustan y quiénes son sus mejores exponentes, dentro de nuestra clase política.

Beso robado, Claudia López a Sergio Fajardo

Ahora que llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación, más de un político o candidato presidencial está con ganas de robarse un beso. Punto. Un buen beso robado por estos días sería el de Claudia López a Sergio Fajardo. O el de Clara López a Jorge Enrique Robledo. O que Gustavo Petro le robe un beso al exprocurador Ordóñez (en la mejilla, obviamente). Un buen beso robado que nos pegaron a los colombianos fue el de Reficar, que todavía no sabemos cuánta plata se perdió. ¿Qué tal el beso robado de Santos y Roberto Prieto a ‘Ñoño’ Elías y Musa Besaile, en plena segunda vuelta presidencial de 2014? Les metieron las manos en los bolsillos, les robaron el beso y ‘Ñoño’ y Musa se preguntan -hoy presos desde La Picota- como el célebre personaje de Sábados Felices: “Uyyy Echeverry, a nosotros como que nos robaron”. Un beso robado monumental es el de Navelena, empresa que supuestamente convertiría el río Magdalena en una especie de “autopista fluvial” y hasta el sol de hoy los ladrones de ese beso siguen felices y campantes. Al senador Gerlein también le quieren robar un beso, el único riesgo que corre quien se lo robe es que lo despierte de su sueño profundo en el Congreso. Pero el mejor beso robado del año fue el que le pegaron a Odebrecht, que repartió miles de millones de pesos a políticos colombianos y nadie sabe quién o quiénes se robaron ese ‘bojote’ de billete, como diría el Compadre Lencho. Eso más que un robo fue un tumbe monumental.

Pajita en boca, Santos ganador absoluto

Este juego es practicado con mucha frecuencia por el presidente Juan Manuel Santos, de quien se dice que es muy difícil “cogerlo en una verdad”. Desde aquella vez que prometió no subir los impuestos y que lo podía “escribir en mármol”, Santos no ha parado de mentir. Es un mentiroso compulsivo. Cuando el presidente dice que no, es porque piensa que sí y cuando dice que sí, es porque piensa que no. Cuando negoció la paz con las Farc dijo que no tendrían curules gratis y que sus jefes deberían pagar penas antes de hacer política. Hoy es evidente que tendrán curules gratis y que no deberán pagarán penas para llegar al Congreso. A los pensionados les prometió bajarles sus cuotas en salud y cuando debió sancionar la Ley que les disminuía dichos aportes no lo hizo, alegando que era inconveniente. Santos vive con una pajita en boca para prometer lo primero que se le viene a la cabeza para salir de un chicharrón, no importa que después no cumpla. Pasó con los camioneros, con los profesores, con los campesinos, con las madres cabeza de familia, con Maduro, con ‘Timochenko’, con Vargas Lleras, con el exfiscal Montealegre, con Trump… A Santos en estos días decembrinos de recogimiento hay que ponerle una buena penitencia por decirnos tantas mentiras. Una muy buena sería pedirle que -¡por favor!- nos diga una sola verdad.

Dar y no recibir, las Farc lo volvieron “recibir y no dar”

La versión criolla de este célebre juego decembrino se llama “recibir y no dar“ y sus máximos exponentes son los jefes de las Farc, destacados campeones mundiales. ‘Timochenko’, Márquez, Santrich y compañía son expertos en “recibir y no dar”. Reciben curules, reciben indultos, reciben tratamiento de estadistas por parte de los medios de comunicación, reciben invitaciones a tomar té con el Presidente de la República, reciben más de 30 emisoras FM en todo el país, reciben tiquetes en primera clase para viajar a donde quieran, reciben información de primera mano de Venezuela y de Cuba. Pero no dan ninguna señal de la fortuna que acumularon por cuenta del secuestro, el narcotráfico y la minería ilegal. No dan explicaciones de sus actos criminales, ni ofrecen perdón a los colombianos por ellos. No reconocen culpa en ninguno de sus crímenes y tampoco están dispuestos a reconocer sus abominables asesinatos, abusos y violaciones a menores. Los jefes de las Farc son expertos en el juego de “recibir y no dar”. Todo lo contrario: piden y piden y piden, como si fuéramos los colombianos quienes les debiéramos a ellos. Tanto piden que una de sus voceras, Imelda Daza, tuvo la desfachatez de afirmar que los colombianos tenemos que darle las gracias a las Farc por haber abandonado su actividad criminal. Lo dicho: campeones mundiales en “recibir y no dar”, versión criolla del juego decembrino de “dar y no recibir”.

Preguntar y no responder, Uribe está fuera de concurso

Dada su condición de inderrotable, en este juego decembrino ha sido declarado fuera de concurso el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Desde sus tiempos de gobernante el hoy senador ha sido un experto en  “preguntar y no responder”. Nadie le gana. Uribe tiene una frase patentada que le permite superar todos los obstáculos a la hora de las entrevistas: “Siguiente pregunta, joven periodista…”. ¿Quién será el candidato o candidata presidencial del Centro Democrático? Siguiente pregunta, joven periodista… ¿Hará alianza electoral con Germán Vargas Lleras? Siguiente pregunta, joven periodista… ¿Piensa hacer las paces con Juan Manuel Santos? Siguiente pregunta, joven periodista… ¿Apoyaría a Marta Lucía Ramírez como candidata presidencial, si el candidato del Centro Democrático nunca logra posicionarse en las encuestas? Siguiente pregunta, joven periodista… ¿Qué pasa si Óscar Iván Zuluaga y Luis Alfredo Ramos superan sus dificultades judiciales antes del cierre de las inscripciones, pero el CD ya tiene candidato presidencial? Siguiente pregunta, joven periodista… Deme los nombres de los 20 primeros integrantes de la lista al Senado del Centro Democrático… Siguiente pregunta, joven periodista. ¿Es verdad que tiene usted mejores relaciones con Claudia López, que las que mantienen Iván Duque con Rafael Nieto? Siguiente pregunta, joven periodista… No hay nada que hacer: en el juego de preguntar y no responder, nadie le gana a Álvaro Uribe.

Tres pies, el “cartel de la toga” no tiene pierde

A ese juego decembrino también se le conoce como “zancadilla”. Es muy practicado en tiempos de negociaciones políticas y trámite de leyes en el Congreso. Uno de sus máximos exponentes es Roy Barreras, quien -curiosamente- se queja de ser víctima de zancadillas, cuando es él quien no desaprovecha oportunidad para propinarlas. Los mejores practicantes del “tres pies”, o zancadilla, suelen llevar en sus maletines una buena colección de micos y orangutanes para meterlos en los proyectos de ley apenas tengan la menor oportunidad. Por esa razón -por ejemplo- las curules destinadas a las “víctimas del conflicto” terminaron siendo asignadas a aquellas regiones donde las Farc tienen pleno dominio y pueden así elegir a sus candidatos. El experto en “tres pies” o zancadillas, se cuida muy bien de hacer la tarea para favorecer a sus aliados políticos. También hay muy buenos jugadores de “tres pies” o zancadillas en las altas cortes, donde algunos magistrados se han especializado en condenar inocentes y absolver culpables. Si un inocente se descuida y abre las piernas, de inmediato le aparece por detrás un integrante del “cartel de la toga”, le introduce una pierna y le grita: ¡Tres pies…! De esa forma la futura víctima queda neutralizada y le tocará dejarse ver con unos buenos miles de millones de pesos sino quiere irse derechito para la cárcel. Ya hay varios políticos presos por abrir las piernas en las audiencias en las altas cortes.

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