Los exguerrilleros pueden salir de los Espacios de Reincorporación

Después de la tensión manifestada este martes entre el Gobierno y la Misión de la ONU, por la salida de cerca del 55 por ciento de los excombatientes de los 26 espacios destinados para que ellos adelanten su reincorporación, lo cierto es que no existe ninguna disposición en el acuerdo de paz con las Farc ni en su desarrollo normativo que obligue a los exguerrilleros a permanecer en estos.

El problema radica en la evidencia recogida en terreno por los observadores de la misión de la ONU, que ahora verifican la reincorporación de las antiguas Farc, sobre el motivo de la salida los exguerrilleros. Las salidas, según dijo Jean Arnault, el jefe de la misión, se han originado en la “desilusión frente a la ausencia de perspectivas socioeconómicas”.

Arnault, aunque resaltó que el proceso de reincorporación a la vida civil de los excombatientes todavía puede tener un buen puerto de llegada, dijo que hace “falta una estrategia general de reintegración acompañada de planes y recursos concretos que permitan su éxito”.

Por su parte, el comisionado de paz Rodrigo Rivera señaló que las palabras del jefe de la misión de la ONU daban a entender que había una “diáspora” de exguerrilleros hacia grupos armados ilegales o disidencias.

Más allá de la polémica los cierto es que buena parte de los excombatientes comprometidos con el proceso adelantan su reincorporación de manera individual fuera de las zonas, como escoltas o incluso en La Habana, estudiando medicina, o simplemente están por fuera de estas porque salen a visitar a sus familias.

El acuerdo de paz habló de las zonas veredales, sitios con un régimen especial de seguridad, para evacuar el desarme guerrillero y preparar la reincorporación. Hasta el 15 de agosto, cuando terminó el desarme, y por ende, el régimen especial de las zonas, solo tenían libertad de movilidad 60 excombatientes a nivel nacional y 10 a nivel regional.

Luego de esta fecha, el espíritu del acuerdo de paz indica que los excombatientes que firmaron su compromiso de comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz, como ciudadanos, tenían libertad para adelantar su reincorporación a nivel individual por fuera de las zonas o de manera colectiva en los sitios. A partir de ese momento había plena libertad de movimiento.

Las zonas, entonces, pasaron a tener plena normalidad institucional y se convirtieron en Espacios Territoriales de Reincorporación y Capacitación. El decreto que los creo no contempló ninguna medida para retener a los excombatientes en estos e incluso, dispuso que los exguerrilleros que habían salido de las cárceles, pero tenían delitos graves, y que estaban en Mesetas, Meta, podían obtener su libertad condicional después del 15 de agosto.

Eso ha pasado con cerca de unos 500 exguerrilleros, según le dijo a EL TIEMPO la asesora jurídica del Comisionado de Paz, Mónica Cifuentes. De acuerdo con la funcionaria, ellos también podían decidir si adelantan su reincorporación en los espacios o por fuera de estos.

Si bien la preocupación de la ONU porque no hay claridad en la puesta en marcha de proyectos colectivos para los excombatientes, cuyo desarrollo normal se daría en los espacios de reincorporación, es válida ya que de esto depende buena parte del éxito del proceso de más, también es cierto que los exguerrilleros no están obligados a entrar en un proyecto colectivo.

El acuerdo de paz solo contempló que lo podrán hacer si quieren recibir beneficios económicos adicionales a los 690.000 pesos que reciben mensualmente, durante un año a partir de que dejaron las armas.

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