El vice de Fajardo

Por Gustavo Alvarez Gardeazábal

La costosa medición ( $53.726 por voto) que el liberalismo hizo el domingo no solo fue la demostración de que ese otrora glorioso partido político ha quedado reducido a su mínima expresión, sino que ,no habiendo sacado un mísero millón de votos, a lo máximo que puede aspirar es a negociar con Sergio Fajardo y la coalición de centro izquierda la candidatura vicepresidencial de esa fórmula.

Pero como lo que hace agua desde hace rato es el régimen que soporta la estructura de la república, la crisis demostrada en votos y torpeza por el partido liberal la sufren todos los partidos políticos, tradicionales y novedosos.

El partido de la U, el del presidente Santos, quedó sentenciado a morir en marzo con la aprobación del trasfuguismo pues sus senadores y representantes abandonarán sus huestes para meterse debajo del paraguas que sobreviva.

El conservatismo y el Polo, hace rato que boquean como peces fuera del acuario. Los godos no se reúnen alrededor de la candidatura de Ubeimar y de Marta Lucía sabemos que se dejó chupar del uribismo, como casi todos los conservadores. Los del Polo dejaron ir a la López y se quedaron con el mejor candidato, Robledo, pero sin unir un solo eslabón.

Y los verdes, ni para que hablar, todavía no han cogido color porque Claudia grita mucho. Los únicos que sobreviven, pero porque tienen líderes muy fuertes, son Cambio Radical de Vargas Lleras y el Centro Democrático de Uribe. Sin embargo, ninguno de los dos tiene organización de partido.

La simulan para hacer creer que las ordenes las dan en consenso y nos sus jefes llevando a pensar que si Uribe o Vargas faltan, se derrumban como castillo de naipes.

Es la putrefacción del régimen. Por eso hay que derrocarlo como decía Álvaro Gómez.

@eljodario

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PUBLICADO EN ADN

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