Análisis Ley del Montes | El álbum ‘pannini’ de las presidenciales

POR OSCAR MONTES

@LeydelMontes

¿Cuáles son las “monitas” más apetecidas de los partidos?

Con la escogencia hoy del candidato liberal y en las próximas semanas del aspirante del Centro Democrático comienza a llenarse el álbum Panini de la Presidencia en 2018. Estas nuevas figuritas, o “monas”, se sumarán a las ya existentes de Germán Vargas Lleras, Jorge Enrique Robledo, Claudia López, Sergio Fajardo, Piedad Córdoba, Clara López, Gustavo Petro, Alejandro Ordóñez y Marta Lucía Ramírez, para solo citar a los más reconocidos de los más de 50 aspirantes a suceder a Juan Manuel Santos.

El ganador entre Humberto de la Calle y Juan Fernando Cristo será desde hoy el candidato liberal a la Presidencia. Una decisión arbitraria de César Gaviria sacó de la baraja de precandidatos rojos al senador Juan Manuel Galán y a las senadoras Viviane Morales y Sofía Gaviria, quienes denunciaron la falta de garantías por parte de las directivas del Partido. El precandidato Cristo también se quejó de un supuesto favorecimiento de Gaviria hacía de la Calle. La otra controversia que se desató por cuenta de la consulta liberal tiene que ver con su costo, calculado por la Registraduría Nacional en 40.000 millones de pesos, cifra astronómica para unas elecciones internas entre dos precandidatos.

Por los lados del uribismo quedó establecido que tres encuestas sucesivas definirán -¡por fin!- el nombre del candidato del Centro Democrático, entre los precandidatos Carlos Holmes Trujillo, Iván Duque, Rafael Nieto Loaiza, María del Rosario Guerra y Paloma Valencia. El nombre del candidato o candidata del uribismo debe conocerse antes del 11 de Diciembre, fecha límite para el cierre de inscripciones de las listas al Congreso, de la que harán parte –sin duda– varios de los precandidatos  “descabezados” en las encuestas.

Pero ni con los nombres de los candidatos liberal y uribista se completará el “álbum Panini de la Presidencia 2018”, pues cada uno de ellos deberá medir fuerzas después con otros aspirantes para –ahí sí– conocer el peso pesado que se pondrá la camiseta de esa “gran coalición electoral”, que será la que defina al ganador de la Presidencia.

Si entre los liberales gana de la Calle, por ejemplo, entonces deberá definir unas reglas de juego para competir con Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo para saber quién será el aspirante de esa coalición a la Casa de Nariño. Todavía no se sabe si Petro se suma a dicha alianza, aunque sus últimos coqueteos harían pensar que sí. El más reciente sucedió hace algunas semanas en un foro académico en Bogotá, al que asistieron López y Fajardo, a quienes les dijo con entonado acento: “O nos unimos o nos hundimos”. El problema que tiene esta unión es que la humildad no es la principal virtud de sus integrantes, pues el ego de cada es el tamaño de un buque transatlántico.

Otras “monas”, o “caramelos”, o figuritas, que también hacen parte del álbum Panini presidencial –a las que habría que esperar para ver en qué equipo las acomodamos– son Clara López y Piedad Córdoba. El problema es que López no quiere ver ni en pintura a Robledo y Piedad tiene profundas diferencias con de la Calle y con algunos voceros de las antiguas Farc, cuyo nombre cambió: ahora se llaman Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc). Tanto Clara como Piedad tienen amplia trayectoria en el campo de la defensa y promoción de los Derechos Humanos, así como en la búsqueda de la salida negociada al conflicto armado.

En lo que tiene que ver con el uribismo, el ganador o ganadora tendrá que medir fuerzas con la candidata Marta Lucía Ramírez, conservadora, quien tiene el respaldo del expresidente Andrés Pastrana. Es decir, al igual que sucede con el liberalismo, en el Centro Democrático lo que quedó establecido fue una especie de “primarias” entre los cinco precandidatos, que servirá para calentar motores para la “madre de todas las batallas”, que se llevará a cabo en mayo del próximo año.

En realidad lo que se está conformando –incluyendo las “primarias” tanto del liberalismo como del Centro Democrático– son dos grandes bloques o alianzas electorales: una de centroizquierda y otra de centroderecha, que terminarán definiendo el nombre del próximo Presidente. Las “monas” de la primera alianza serían: de la Calle o Cristo, Fajardo, las López (Claudia y Clara), Robledo, Piedad, Petro y el candidato de la Farc, que podría ser Timochenko. Y las “monas” de la segunda alianza serían: el que diga Uribe -es decir: el que gane las encuestas- Marta Lucía Ramírez, el ex ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón; el exprocurador Alejandro Ordóñez.

Y a esta alianza llegaría Germán Vargas Lleras, dependiendo cómo le vaya en la primera vuelta: si pasa y tiene que enfrentarse al candidato o candidata de la alianza de centroizquierda, entonces recibiría todo el respaldo de “los que diga Uribe”. Pero si Vargas Lleras no pasa y quien debe enfrentar a la alianza de centroizquierda es el candidato uribista, entonces el ex vicepresidente lo respaldaría. ¿Cómo quedará el álbum Panini presidencial de 2018?

Consulta liberal: ¿derroche de $40.000 millones?

Aunque las consultas internas están establecidas como mecanismos para que los partidos escojan sus candidatos, ellas no constituyen una camisa de fuerza de obligatorio cumplimiento. Es decir, se pueden obviar. Y la consulta interna liberal entre Humberto de la Calle y Juan Fernando Cristo se pudo evitar, mucho más después de que César Gaviria “descabezara” a Juan Manuel Galán, Sofía Gaviria y Viviane Morales. Una consulta interna entre dos candidatos que piensan prácticamente lo mismo no tiene ningún sentido. Mucho menos tiene sentido destinar 40.000 millones de pesos para realizarla. Es un despilfarro. Punto. Al ser una consulta abierta, tampoco sirve para conocer el verdadero potencial electoral del partido. Por ejemplo: si hoy votan cinco millones de personas, ¿el Partido Liberal dirá que todas son liberales? O si sólo lo hacen 500.000, ¿reconocerá esa cifra como la verdadera cauda electoral del “gran pueblo liberal”? Pero además, los $40.000 millones invertidos en la consulta de es una afrenta a tanta miseria y necesidades básicas insatisfechas en todo el país. En La Guajira y el Chocó los niños de mueren de hambre, en Sucre y Córdoba la población indígena tiene índices de desnutrición escalofriantes. De la Calle y Cristo bien pudieron ahorrarse ese derroche de plata con un tinto que se hubieran tomado.

¿Qué pasa si gana de la Calle? ¿Qué pasa si gana Cristo?

El triunfo de De la Calle fortalece la alianza de centroizquierda. No sólo es la persona que mejor conoce la letra menuda del acuerdo de La Habana con las Farc, sino que tiene una amplísima trayectoria como funcionario en distintas esferas del Estado, desde la vicepresidencia en tiempos de Ernesto Samper, hasta delegado de César Gaviria en la Asamblea Constituyente de 1991, pasando por Registrador Nacional, entre otros cargos. De la Calle envía un parte de tranquilidad a un sector de la opinión pública que le apostó todas sus fichas a la negociación con las Farc y que hoy vive momentos de incertidumbre. El triunfo de Cristo, por su parte, será cobrado por Ernesto Samper y también por parlamentarios liberales que tienen profundas diferencias con Gaviria. Cristo también garantiza la implementación de los acuerdos de La Habana, aunque no como quien escribió con su puño y letra todo lo pactado con las Farc. No obstante, cualquiera que gane deberá superar otros obstáculos para ser el candidato de la alianza de centroizquierda, entre ellos derrotar -para empezar- a López, Fajardo y Robledo. Entre todos deben buscar con urgencia el mecanismo para dirimir ese conflicto, pues si cada uno llega solo a la primera vuelta, Vargas Lleras y Uribe se lo devoran.

Álvaro Uribe, deshoja su margarita

Con el anuncio de Luis Alfredo Ramos de no continuar con su campaña por la Presidencia, hasta tanto no quede en firme su absolución por parte de la Corte Suprema de Justicia, el Centro Democrático (CD) recibió un duro golpe. El ex gobernador de Antioquia se había convertido en una especie de “carta tapada” del uribismo para jugar duro en 2018. Ramos goza del aprecio y el respaldo tanto de dirigentes conservadores como del uribismo. A ello se sumó la “desautorización” que le dio Uribe a la petición de Óscar Iván Zuluaga de ser precandidato de ese partido. Amigos de Uribe consideran que escoger a Zuluaga como candidato en momentos en que tanto la Fiscalía como la Procuraduría hicieron reparos a la decisión del Consejo Nacional Electoral de archivar la investigación en su contra la pondría en riesgo en el futuro y ello tendría graves consecuencias en materia electoral. De tal manera que Uribe tendrá que deshojar la margarita con los cinco precandidatos actuales, quienes aprobaron la fórmula de las tres encuestas. Aunque todos tienen muy bajos registros en los sondeos de opinión, en el CD consideran que cuando se tenga un candidato único ese panorama cambiará de forma drástica.

Precandidatos uribistas, ¿una batalla sin heridos?

Nadie garantiza que la guerra por quedarse con la camiseta de candidato único del uribismo no dejará heridos. La ferocidad con que se ha llevado a cabo la campaña -sobre todo en redes sociales- dejó en evidencia las costuras que tiene el partido político más disciplinado del país. Las campañas de Iván Duque y Rafael Nieto Loaiza han sido particularmente agresivas entre ellas. Ello ha causado malestar en las filas de Carlos Holmes, María del Rosario Guerra y Paloma Valencia, quienes en privado y hasta en público han expresado su inconformidad con el nivel de pugnacidad entre Duque y Nieto. El propio Uribe prefirió buscar la salida salomónica de las encuestas antes que asumir el desgaste de tomar partido por uno de los candidatos. “Nosotros esperábamos que él designara, pero prefirió tomar otra decisión”, me dijo un congresista de ese partido. El ganador del uribismo tendrá que enfrentarse a Marta Lucía Ramírez y a los otros candidatos de la alianza de centroderecha. Y al final deberá superar el escollo más alto: ganarle a Vargas Lleras, quien aspira a convertirse en el capitán de ese portaaviones.

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