ANÁLISIS LEY DEL MONTES | Los 5 chicharrones de Santos

POR OSCAR MONTES

@LEYDELMONTES

La candidatura presidencial de Timocheno y el escándalo de corrupción en el Sena son dos de los principales dolores de cabeza del presidente en las últimas semanas.

Aunque el estado natural del país en los últimos meses parece ser el de una constante convulsión, el presidente Juan Manuel Santos ha tenido que hacerle frente a una serie de turbulencias, que lo tienen más ocupado que de costumbre. El sosiego que aspiraba disfrutar en los últimos meses de su segundo y último mandato está muy lejano. No hay un solo frente que tenga luz verde y, por el contrario, lo que surgen cada día son más ‘chicharrones’.

El chicharrón más carnudo que debe lidiar Santos por estos días es el de la candidatura presidencial de Timochenko, máximo jefe de las Farc, quien recibió el visto bueno de su partido político –que surgió de la negociación de La Habana– para que aspire a llegar a la Casa de Nariño el 7 de agosto de 2018.

Todo ello sin tener que someterse a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), organismo al que debería comparecer para cumplir con los requisitos de Verdad, Justicia, Reparación y No repetición. Nada de eso ha ocurrido, pero ya Timochenko es candidato presidencial. Su fórmula será la vallenata Imelda Daza. El antiguo grupo guerrillero también definió la lista de sus aspirantes al Senado y a la Cámara de Representantes el próximo año.

El agarrón entre la directora del Sena, María Andrea Nieto, con el secretario general de la Presidencia de la República, Alfonso Prada, se convirtió en el otro ‘chicharrón’ de Santos en la última semana. Las graves denuncias de Nieto contra Prada y algunos de sus pupilos nombrados en el Sena cuando ocupó la dirección de la entidad causaron revuelo nacional y terminaron costándole el puesto, al “perder la confianza” del Gobierno, según la ministra de Trabajo, Griselda Yaneth Restrepo. Llama la atención que quien perdió la confianza haya sido Nieto por no respetar los “conductos regulares”, pero no Prada, a quien Nieto señaló de participar o tener conocimientos de actos de corrupción.

El ministro del Interior, Guillermo Rivera, tuvo una semana de pasión, pues dos de las misiones encomendadas por Santos –la JEP y la Reforma Política– están empantanadas en el Congreso de la República. La verdad es que Rivera carece de la voz de mando que se requiere para poner a marchar a los congresistas, tampoco tiene ni chequera ni mermelada para motivarlos a votar las iniciativas del Gobierno. Este otro ‘chicharrón peludo’ también trasnocha a Santos, quien ha tenido que apersonarse de la situación, inclusive tirándoles las orejas a los parlamentarios, para poder sacar adelante sus proyectos.

La rebelión de los pueblos indígenas, especialmente en el sur del país, se convirtió en el otro dolor de cabeza de Santos. En efecto, las comunidades indígenas llevan a cabo la Minga Nacional en medio de bloqueos de carreteras y ‘retención’ de oficiales y agentes de la Policía Nacional. Las agresiones contra los uniformados, quienes han debido soportar maltratos por parte de los indígenas, han alterado el orden público en algunas poblaciones y departamentos del país.

Y él quinto ‘chicharrón’ que ha tenido que lidiar Santos es de tipo económico, y tiene que ver con la descapitalización del Fondo Nacional del Ahorro, hecho sin precedentes por parte de un presidente en la historia del país. La decisión del Gobierno afectó la credibilidad de la entidad crediticia y género desconfianza por parte de sus clientes. Las declaraciones del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, para tratar de explicar lo inexplicable cayeron muy mal en los millones de clientes del FNA, donde reposan sus cesantías. ¿Qué hará Santos con estos chicharrones?

1. ¡Timochenko presidente! Timochenko, ¿presidente?

Cuando los críticos del proceso de paz con las Farc denunciaron que los acuerdos de La Habana permitirían la llegada al Congreso de la República de los voceros de ese grupo guerrillero sin pagar un día de cárcel, el Gobierno reaccionó de inmediato y en boca del presidente Santos dejó en claro que algo así jamás sucedería. Pero cuando los mismos críticos dijeron que –según los acuerdos– Timochenko podría llegar a la Presidencia de la República, el Gobierno no solo lo negó de manera rotunda, sino que dudó de la cordura de los “enemigos de la paz”. El expresidente César Gaviria, amigo del Gobierno y firme defensor de la negociación con las Farc, simplemente se echó a reír, cuando escuchó dicha versión. Pues bien: hoy está claro que los voceros de las Farc van a aspirar al Congreso, sin haber acudido a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), y Timochenko será el candidato presidencial de las Farc, sin haber comparecido ante dicha entidad recién creada. Es decir, Timochenko podría ser el sucesor de Santos en la Presidencia de la República, escenario que el propio Santos descartó una y otra vez, cuando sostuvo que los jefes guerrilleros recibirían castigos por sus crímenes y que sus actos no quedarían impunes. Que Timochenko sea elegido presidente es un escenario bastante improbable y para muchos imposible, dado el enorme desprecio que sienten los colombianos por el grupo guerrillero, pero al poder figurar en el tarjetón le permitirá al jefe de las Farc elegir y ser elegido, algo que a nadie le pasó por la cabeza hace algunos meses. Este ‘chicharrón’ lo tendrá que lidiar Santos y los amigos de los diálogos con las Farc, quienes se atrevieron a dudar de la cordura de aquellos que alertaban sobre la posibilidad de tener que llamar a Timochenko “Excelentísimo Señor Presidente”.

2. Alfonso Prada debe irse de la Presidencia

No tiene ninguna presentación que María Andrea Nieto haya sido declarada insubsistente como directora del Sena, mientras Alfonso Prada permanece como secretario general de la Presidencia. Si Nieto salió por denunciar presuntos actos de corrupción, que involucra a funcionarios del Sena nombrados por Prada cuando fue director de la entidad y que le reportan directamente a él por encima de la propia ex directora del Sena, es apenas natural que Prada también abandone el cargo. Su permanencia en la Secretaría General de la Presidencia termina siendo un problema más para Santos, que lo que menos desea son más ‘chicharrones’. Pero, además, las denuncias de Nieto contra Prada y sus pupilos no son menores. El secretario general de la Presidencia firmó 39 contratos por 280 mil millones de pesos, cuando fue director del Sena. De ellos, 13 están en estado crítico porque no tienen los recursos que garanticen su ejecución. Nieto informó de esta anomalía a Santos y también a los organismos de control, pero aún así sus denuncias contra Prada terminaron costándole el puesto, pues el Gobierno la declaró insubsistente. Es decir, haber tenido el valor de denunciar a uno de los funcionarios más poderosos del Gobierno –al hombre que maneja el computador de Palacio– le costó el puesto a la directora del Sena. Cuesta creer que un gobierno que dice luchar contra la corrupción saque a quien la denuncia, pero mantiene en su cargo a quien señalan de fomentarla.

3. ¿Al ministro Rivera le quedó grande el Congreso?

Al ministro del Interior, Guillermo Rivera, le tocó el ‘chicharrón’ de sacar adelante la JEP, alma y nervio de la negociación de paz del Gobierno con las Farc, así como la anunciada y esperada reforma política. Y hasta el momento está enredado en ambas. La reforma política duerme plácida en la Cámara de Representantes y la JEP también está penando en el Congreso. La inoperancia de Rivera obligó a Santos a llamar directamente a los congresistas para que aprueben la iniciativa. Los antiguos colegas de Rivera no dejan de verlo como el ‘viceministro de Juan Fernando Cristo’, y su voz no es acatada por los congresistas, pues consideran que todavía sigue órdenes de su antiguo jefe. A ello se suma la salida de Cambio Radical del Gobierno, por cuenta de la ‘separación’ del ex vicepresidente Germán Vargas Lleras de Santos, que le hizo una tronera a la Unidad Nacional en el Congreso. Ello puso a tambalear varias iniciativas, en especial las que están en la Cámara de Representantes, presidida por Rodrigo Lara, de Cambio Radical, quien no le camina al Gobierno. Y como si todo ello no fuera suficiente, Rivera encontró la olla de mermelada raspada y no tiene mucho que ofrecerles a los congresistas amigos. Y si no hay ‘oxígeno’ –léase puestos y contratos– el respaldo del Legislativo al Ejecutivo sufre severos contratiempos. El ausentismo reina en el Congreso, y Rivera ya no tiene muchos minutos disponibles en su celular para seguir llamando a los congresistas para tratar de conformar un ‘quorum’ que permita la aprobación de las iniciativas.

4. ¿Qué hay detrás de la rebeldía de los pueblos indígenas?

La paciencia de los llamados pueblos indígenas se agotó. Sus voceros sostienen que el Gobierno Nacional no escucha sus peticiones relacionadas con la propiedad y posesión de la tierra, que sigue siendo el principal reclamo al Estado colombiano. Pero además, el asesinato del gobernador indígena en el Chocó por parte del ELN causó conmoción en las distintas comunidades, que reclaman del Gobierno una mejor atención. El crimen de uno de sus líderes y voceros naturales por parte de quienes se autoproclaman defensores de los derechos de las minorías generó una gran inconformidad de los pueblos indígenas. A ello se suma la Minga Nacional Indígena que se lleva a cabo en distintas regiones del país, especialmente en las zonas de Caldono y Santander de Quilichao, Cauca, y en Risaralda. Los indígenas han procedido en contra de la Policía Nacional, varios de cuyos miembros fueron retenidos por algunas horas por las comunidades. El problema de la tierra –que es el principal asunto en la agenda de las pueblos indígenas del país– sigue sin poder resolverse, y el Gobierno solo se ocupa de él cuando la alteración del orden público llega a los titulares de los medios de comunicación. En esta ocasión la Minga viene acompañada por la controversia relacionada con los cultivos ilícitos, en especial el de la hoja de coca, otro ‘chicharrón’ que tampoco ha podido resolver el Gobierno. La sustitución de cultivos y su erradicación voluntaria marchan a paso de tortuga, mientras la paciencia de los cultivadores se agota.

5. El Gobierno raspó la olla y no dejó ni el cucayo

En un acto desesperado por tener recursos disponibles que le permitan financiar gastos de la Nación, el Gobierno Nacional decidió echarle mano a la plata del Fondo Nacional del Ahorro (FNA). Es decir, les metió la mano a los bolsillos de los clientes de la entidad crediticia, hecho sin precedentes en la historia del país. Aunque el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, insiste en que la medida no compromete las cesantías de los ahorradores, los millones de clientes del FNA están pegados al techo con la decisión del Gobierno, que compromete a la entidad crediticia más solida del sistema financiero nacional. La verdad de la descapitalización del FNA es muy simple: el Gobierno tiene pocas puertas que tocar en el exterior, pues la deuda llegó a los niveles más altos, y muy pocos apuestan a prestarle al país en las actuales circunstancias, entonces la salida más fácil que encontró Santos fue la de meterles la mano en los bolsillos a los ahorradores el FNA. Punto. Lo demás es carreta por parte de Cárdenas, que ya raspó la olla y no quedó ni el cucayo. Sacarle al FNA 400.000 millones de pesos tendrá graves consecuencias para la entidad crediticia, pues genera desconfianza en la entidad, al tiempo que compromete su credibilidad. El único responsable de este ‘chicharrón’ es el propio Gobierno que –desesperado por tener recursos frescos– compromete las finanzas de una de las entidades más sólidas del sistema financiero nacional.

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