Ciudadano de a pie no cree en los políticos, en el Congreso y en el Gobierno

El ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

 Por más que uno quiera olvidarse de los temas álgidos del país en un momento de descanso, no pude hacerlo, eso me sucedió el pasado fin de semana que estuve en un tiempo de descanso con mi familia; pero que al mismo tiempo hablé con algunas personas o ciudadanos de a pie sobre lo que está sucediendo en el país.

La primera queja suelta fue sobre el estado crítico de la economía; me encontraba en Neiva y me contaron como el sector hotelero, la producción y el desempleo eran los temas que más los preocupaban. “Nunca habíamos vivido una situación tan difícil como la de ahora y creemos que se va a volver más grave en el tiempo electoral”.

Fueron muy sinceros al decir que a duras se conseguía como comer, no hay empleo y es cuando se está presentando un desgobierno de manera tal, que la ciudad se ha vuelto insegura y hay sectores por donde en ciertos días no se pueden pasar porque los muchachos de las clases altas se los toman para ir a consumir estupefacientes y eso que el lugar queda cerca de sectores en donde están ubicadas las autoridades.

No aguanté preguntarles que opinaban del proceso de paz y se mostraron confundidos, porque “no sabemos a quién creerle, porque lo que nos dicen es que los ex guerrilleros van a tener por mucho tiempo sus salarios y todas las compensaciones sin tener que trabajar; mientras que nosotros debemos de luchar para conseguir el pan diario”.

¿Qué opinan del Gobierno Nacional? Que no está haciendo nada y solo se ha dedicado a hablar, hablar y hablar de la paz, mientras que los otros temas, principalmente la salud y la seguridad han quedado por los aires.

¿Cómo se mira desde acá el Congreso de la República? Muy mal, por lo que vemos en televisión y en las fotos de los periódicos son unos señores que van a dormir allí toda la semana, y otros son tan descarados que solo responden a lista y se salen, con la excusa de no estar de acuerdo con los temas que se tratan; pero si están de acuerdo con recibir mensualmente los 30 millones de pesos que salen de nuestros bolsillos por medio de los impuestos, lo que quiere decir que nos están robando de frente.

¿Entonces no están dispuestos a votar? Si, si vamos a votar porque aún tenemos esperanzas de sacar a esos sinvergüenzas, que muchas veces se portan como encantadores de serpientes y es para apoderarse del poder y evitar que, porque están protegidos, no les cobren sus delitos y es que de verdad esto debe de cambiar.

Comentan con tristeza que no le creen a nadie, que no le creen al Gobierno, no le creen a los políticos, mucho menos a los congresistas y en este momento están perdiendo la fe en la Justicia.

En este campo no nos salvamos ni los periodistas, porque una empresaria me comentó enfáticamente, “perdóneme señor periodista, pero ustedes se prestan para que nos desinformen y nos tienen aburridos con ese amarillismo de los noticieros de televisión y los otros medios no hacen sino estar al servicio de los monopolios económicos, de los políticos y de quienes desangran al país. Es más, hasta cuando hablan de deportes, a pesar de uno ver lo que está sucediendo están mintiendo”. Les cuento, quise salir corriendo y pagar escondederos a peso con la pena de los demás de mi gremio.

Sobre la administración local están demasiado defraudados, porque han visto como se robaron los dineros para reformar el estadio, no cuentan con seguridad y la ciudad está más llena de huecos que Bogotá y nadie hace nada de nada.

Llegué a una conclusión, que cuando esta gente no cree en ninguno de los candidatos de la Presidencia de la República, mucho menos al Senado y a la Cámara, lo que deben de hacer los partidos políticos es primero, lograr la confianza de los ciudadanos o de lo contrario más temprano que tarde se sentirán castigados por esos ciudadanos de a pie.

No creen que las FARC tengan la fuerza para llegar a la Presidencia de la República, porque según sus propias palabras, no están en condiciones de premiar a quienes han hecho tanto daño a pesar de que, según ellos, se estén arrepintiendo.

Es mucho lo que tienen que hacer el Gobierno, los estamentos del Estado, los políticos y los que imparten justicia para lograr que ese ciudadano anónimo pueda levantar la cabeza y darles su respaldo.

Por lo que me pude dar cuenta, no hay Santos, Uribe Vélez y Vargas Lleras que valga; porque a ninguno de los tres les creen y quieren figuras nuevas, las que no se ven en el panorama político nacional.

Es grave que hayamos caído tan bajo y que quienes tenemos que ver con la información, con administrar justicia, ejercer la política y dirigir los destinos del país no tengamos credibilidad; pero creo que aún estamos a tiempo de hacer un alto en el camino y rectificar lo que hemos hecho por el bien de un país que tanto vale.

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