Análisis Ley del Montes | ¡La ‘trapeada’!

POR OSCAR MONTES

@LEYDELMONTES

La entrega del listado de los bienes de las Farc desató una enorme polémica e incrementó las dudas que hay acerca de su patrimonio.

Vuelve y juega. El asunto de la plata de las Farc sigue siendo motivo de controversia. Y está bien que así sea. Se trata –ni más ni menos– de los recursos con que ese grupo guerrillero tendrá que reparar a las víctimas del conflicto armado. No es, pues, un asunto menor y es bueno que la polémica sirva para despejar todas y cada una de las dudas que se tiene acerca de la fortuna de las Farc.

Esta vez quien alborotó el avispero fue el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, quien en carta que envió al ministro del Interior, Guillermo Rivera, cuestionó de forma muy severa el listado de bienes que ese grupo guerrillero hizo llegar a la ONU sobre lo que podría ser su patrimonio.

Para el fiscal general, dicho listado es “inútil e improcedente” y no cumple con el requisito de contribuir en la reparación a las víctimas –objetivo principal de la negociación– debido a que es prácticamente imposible identificar con certeza los bienes relacionados, puesto que incluye activos que no pueden ser utilizados por el Fondo para la Reparación de las Víctimas. “Entre las 606 propiedades relacionadas, las Farc incluyen baldíos de la Nación, que obviamente no pueden inventariarse como de su propiedad”, me dijo un alto funcionario del organismo investigador.

De igual manera, el fiscal general llamó la atención sobre la inutilidad que tendría para la reparación de las víctimas los bienes relacionados por las Farc en el capítulo sobre “equipos y enseres”, en el que incluyeron “traperos, pocillos, exprimidores de naranjas, exprimidores de limones, platicos, escobas…”, entre otros utensilios.

Las Farc, por su parte, respondieron a los señalamientos del fiscal general, por intermedio de uno de sus voceros y miembro del Secretariado de esa organización guerrillera, Pastor Alape, quien no solo destacó el hecho de haber presentado un inventario elaborado “con el máximo rigor posible”, sino que afirmó que Martínez Neira hizo una “presentación amañada de la información”.

Según las Farc, ellas entregaron a la ONU el siguiente listado: 241.460 hectáreas, avaluadas en $441.503 millones; 20.724 cabezas de ganado, cuyo valor sería de $31.311.576.182; $2.500 millones en efectivo; 292 vehículos, por un valor de $8.317.300.000; $21.311.576.182 en equipos y enseres; $29.235 millones en bienes confiscados a la mafia; $4.484.940.000 en inversión social; 326.520 gramos de oro; $16.476 millones en caletas incautadas por el Estado; 3.753 kilómetros de carretera por un valor de $196.622 millones; $210.172.090.200 en armamento y 450.000 dólares, unos $1.337 millones. En total –según el reporte de las Farc a la ONU– su patrimonio asciende a unos $963.241 millones.

No obstante, el rigor pregonado por Alape tiene grandes y profundas grietas, que no solo dejan muy mal parados todos los jefes del grupo guerrillero, sino que podrían comprometer la propia reparación de las víctimas, algunas de las cuales se sintieron “burladas” por las Farc.

En lo que tiene que ver con el número de hectáreas reportadas –por ejemplo– la cifra que maneja la Superintendencia de Notariado y Registro es muy superior a la suministrada por las Farc, pues dicha entidad ha identificado predios que ascienden a unas 450.000 hectáreas, casi el doble de las reconocidas por las Farc ante la ONU.

Pero, además, las hectáreas reportadas por las Farc no solo carecen de soportes que permitan inferir o comprobar su propiedad, sino que muchas de ellas hacen parte de zonas protegidas o están en parques naturales. Es decir, no sirven para reparar a las víctimas.

Algo similar ocurre con las más de 20.000 cabezas de ganado, cuya procedencia es incierta y por consiguiente su propiedad. Muchas de ellas no pueden ser de las Farc si han sido robadas. Así de simple. Tampoco está claro los casi $30.000 millones de “bienes confiscados a la mafia”, que las Farc incluyen en su patrimonio. Ni tampoco pueden las Farc incluir dentro de sus bienes la construcción de 3.753 kilómetros de carreteras.

Es decir, al entregar el inventario de sus propiedades, las Farc lejos de despejar las dudas acerca de su verdadero patrimonio, lo que hicieron fue incrementarlas.

Uno de los informes más serios acerca de la verdadera fortuna de las Farc fue elaborado por la prestigiosa revista británica The Economist, que calculó su patrimonio en unos 10.500 millones de dólares, cifra que supera de manera sideral al reporte entregado por las Farc a la ONU. De acuerdo con la revista, esa fortuna es producto de “extracción ilegal de oro, extorsión, secuestro y tráfico de drogas”.

El cálculo de The Economist fue realizado en momentos en que el Gobierno y las Farc empezaban la fase exploratoria de la negociación. En aquella oportunidad, The Economist afirmó que buena parte de esa multimillonaria fortuna se encontraba en Venezuela, Costa Rica, Ecuador y Panamá. Los activos de las Farc, según The Economist, en el año de 2012 ascendían a 33 billones de pesos.

Forbes, otra prestigiosa revista, aseguró en plena negociación del grupo guerrillero con el Gobierno colombiano que los ingresos anuales de las Farc ascendían a los 600 millones de dólares y por esa razón la incluyó en la lista de las organizaciones terroristas más ricas del mundo.

¿Lista de bienes o chorro de babas?

El informe acerca del patrimonio de las Farc era esperado con ansiedad tanto por las víctimas del conflicto como por el propio Gobierno con quien negoció su desmovilización y reinserción a la vida civil. Las víctimas abrigan la esperanza de que el dinero de las Farc sirva para reparar el daño causado por la guerra y no para financiar al partido político que surja una vez los militantes de las Farc cumplan con todos los requisitos para su desmovilización. Esa plata tampoco podrá ser empleada por las Farc para financiar las campañas políticas que se avecinan y en las que participarían militantes o simpatizantes de esa organización, que es una de las advertencias planteadas por el fiscal general. La plata de las Farc debe servir para reparar a las víctimas. Punto. Ocultar bienes tendría para los jefes de ese grupo guerrillero graves consecuencias, pues significaría –ni más ni menos– perder los beneficios contemplados en la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), que no son pocos. La exigencia para las autoridades es desenredar la telaraña que durante muchos años tejió ese grupo guerrillero y que involucra a una larga lista de testaferros, quienes se prestaron para ocultar su verdadera fortuna. Ahí radica el principal reto para la Fiscalía General y también para autoridades de Estados Unidos, pues buena parte de los bienes de las Farc fueron adquiridos gracias al narcotráfico. De comprobarse el ocultamiento de bienes y patrimonio, los jefes de las Farc verían esfumarse la posibilidad de materializar su reinserción a la sociedad y de participar en política.

¿Reparar a las víctimas con traperos?

El vocero de las Farc, Pastor Alape, sostuvo que el fiscal general, Néstor Humberto Martínez Neira, “caricaturizó” el listado de bienes y patrimonio entregado por el grupo guerrillero a la ONU, al “realizar una presentación amañada de la información”. Alape se refiere concretamente a la mención que hizo el fiscal de “equipos y enseres” relacionados por las Farc, entre los que se encuentran “traperos, ollas, exprimidores de naranjas, exprimidores de limón, platicos…”, utensilios que sin duda alguna no sirven para reparar a las víctimas, pues carecen de valor comercial, así como de “vocación de reparación”. Es el caso también de los baldíos que fueron relacionados, así como los terrenos que pertenecen a parques naturales. Ninguno de ellos son útiles para indemnizar a los víctimas. Y en eso tiene toda la razón el Fiscal General al denunciar esa situación y al afirmar que el listado entregado por las Farc no sirve ni para ubicar ni para identificar la mayoría de las propiedades reseñadas por el grupo guerrillero. “Uno no puede hacer un inventario de bienes como si fuera una lista de mercado”, me dijo un investigador de la Fiscalía General, quien por años se ha dedicado a rastrear bienes de ese grupo guerrillero. La utilidad del patrimonio de las Farc está en que dichos bienes puedan ser monetizados para poder reparar a las víctimas del conflicto. ¿Cómo puede monetizarse un trapero usado? ¿Cómo pueden monetizarse los baldíos o las armas o los kilómetros de carreteras construidos por ese grupo guerrillero? Las Farc y sus asesores nacionales y extranjeros saben muy bien cuáles son los bienes útiles para la reparación. Por esa razón es que el listado entregado ha sido interpretado como una desafortunada ‘mamadera de gallo’ por parte de las Farc.

Farc, ¿pobrecitas?

Las revistas ‘The Economist’ y ‘Forbes’ hablan de los multimillonarios ingresos de las Farc. Y ninguno de ellos suena descabellado, así los jefes guerrilleros insistan en su versión de ‘pobres viejecitas’, que curiosamente sigue cautivando a un buen número de ilusos. Es decir, las Farc sí movieron miles de millones de dólares, como dice ‘The Economist’. Es el dinero que produce el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y la extracción y venta de oro, entre otras actividades ilícitas. Calcular el patrimonio de las Farc en 10.500 millones de dólares no es, pues, descabellado. Otra cosa es saber que la guerra es costosa y que sostener a 10.000 hombres armados vale mucho. La creación de empresas fachada, la inversión en bienes inmuebles y la utilización de testaferros son las modalidades más empleadas por las Farc para camuflar su fortuna, que supera los $963.241 millones que fueron reportados y que resultará difícil de monetizar.

Mal inventario 

Pastor Alape, uno de los jefes de las Farc, dijo que el inventario de bienes entregado a la ONU se realizó con el “máximo rigor”. Pero ni aún así ese listado podría ajustarse a la realidad. Ni siquiera es un asunto de mala fe por parte de los jefes guerrilleros. Es el desorden propio de librar una guerra desde la profundidad de la selva. Si hay empresas en Bogotá o en Barranquilla que no saben cuánta plata les entra ni cuánta les sale, mucho menos lo van a saber Timochenko, Pablo Catatumbo o Iván Márquez en el páramo de Las Hermosas o en el cañón del Duda. El Negro Acacio y Grannobles –hermano del Mono Jojoy– movieron miles de millones de pesos y buena parte de ese dinero no era reportado al Secretariado. El hoy vicepresidente Óscar Naranjo, siendo director de la Policía Nacional, conoció de primera mano los informes de las autoridades estadounidenses sobre el dinero que movían las Farc por cuenta del narcotráfico.

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