La corrupción es un cáncer que hizo metástasis

El Ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

 No soy el autor de este título, lo dijo un personaje cuando se destapó la gran olla de la corruptela en la justicia colombiana y de verdad que el asunto es bastante complicado, porque cuando falla el ciudadano, el político o cualquier otro integrante de ese mundo está la justicia para poner sus correctivos; pero cuando es la justicia ¿a ésta quien la ronda?

Me ha gustado ser cuidadoso en lo que digo, en lo que opino y en lo que pienso, y hago esta aclaración, porque no quiero hablar de que todas las naranjas en un recipiente llamado Corte Suprema de Justicia están podridas, hay posibilidades que algunas de ellas se hubieran dañado y es bueno lo que acaba de pasar con lo que se descubrió; porque decía mi abuelo Frutos, que había que retirar las naranjas podridas para evitar que dañaran el resto de las mismas.

La corrupción ha hecho metástasis y lo ha hecho, porque ha invadido a todo el país y en todas las esferas, esta maldita enfermedad ha tocado a las altas, medianas y bajas esferas de la sociedad colombiana. Antes se hablaba que eran los mandos medios los que se estaban corrompiendo o que se dejaban comprar y hasta se llegó a decir que era bueno reajustar los sueldos a los integrantes de la Policía y el Ejercito para evitar que fueran infiltrados por la mafia y el narcotráfico que ha sido otro de los canceres que ha azotado en las últimas décadas a toda la nación.

Cuando sale el Fiscal General de la Nación a decir que hay grabaciones y también argumentos para implicar a algunos ex magistrados y congresistas el país quedó frio y no porque fuera la primera vez que escuchara sobre corrupción, sino porque ya se está hablando de ligas mayores y además quedaba claro que de verdad la justicia ha sido y es, y esperamos que no siga siendo, solo para los de ruana, porque quienes tienen dinero, poder y posición nunca pagaran sus delitos.

Se habla extra oficialmente que hay personajes de la vida pública que utilizan a sus colaboradores para hacer el trabajo sucio, mientras que ellos figuran como personas respetables ante una sociedad que ha comenzado a perder el escrúpulo y que no quiere saber más de que sus miembros están cometiendo errores, sino que los culpables son otros y ojalá de menores rangos.

Se ha descubierto que grandes delincuentes han salido libres y grandes procesos han desaparecido, porque no han faltado los jueces inescrupulosos que por unas monedas se hayan regalado y de esa manera sucia y baja hayan ejercido en hacer justicia,

El caso del ex fiscal para el área de la corrupción es patético, y dicen quienes lo conocen y los grandes entendidos de estos temas judiciales, que si este personaje siniestro hubiera utilizado su inteligencia y su capacidad para hacer el bien, se hubiera convertido en una de las figuras destacables de la justicia nacional y porque no, internacional.

Precisamente en el día de hoy recibí un mensaje de un amigo, Aster León Castaño, dedicado a la docencia y a los medios de comunicación y que ha trabajado por las buenas maneras y la formación de nuevos ciudadanos, en donde de verdad dice grandes verdades y por considerarlo de gran importancia paso a trascribirlo:

“Se necesita materia prima para construir un país. Decimos que Gaviria no sirvió, lo mismo Samper, Pastrana, Uribe, ahora decimos que Santos no sirve y el que venga después tampoco servirá. Sospecho que el problema no está en Samper, ni en Pastrana, ni en Uribe ni en Santos, el problema está en nosotros como pueblo, como materia prima de la sociedad. Pertenezco a un país donde la viveza criolla es moneda más valorada que el dólar, en donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia basada en valores y respeto a los demás, un país donde los periódicos jamás se podrán vender como en otros países, es decir poniendo unas cajitas en las aceras donde uno paga un periódico y saca un solo periódico dejando los demás donde están.

Pertenezco al país donde las empresas privadas son papelerías particulares de empleados deshonestos que se llevan a hurtadillas para su casa hojas de papel, lapiceros, bolígrafos, lápices y todo lo que pueda ser apto para la tarea de sus hijos, entre otras cosas.

Un país donde la gente se siente triunfal si le vuela el cablevisión del vecino, donde la gente inventa su declaración de impuestos para pagar menos, donde la impuntualidad es un hábito, donde los directivos de las empresas no generan capital humano, donde no hay interés por la ecología, donde las personas tiran basura a las calles y luego reclaman a gritos porque no se le da mantenimiento al alcantarillado. Un país donde no existe la cultura por la lectura y no hay conciencia ni memoria política, ni histórica ni económica, donde nuestros congresistas trabajan pocos días al año y cobran todos los demás como altos ejecutivos para aprobar una reforma fiscal al vapor que lo único que hace es hundir al que no tiene, fregar al que tiene poco y beneficiar a unos cuantos. Un país donde las licencias de conducir, los certificados médicos se compran sin hacerse ningún examen, donde si sube al bus una persona de edad o una mujer embarazada con un niño en brazos o un minusválido, quien viene cómodamente sentado se hace el dormido para no ceder el puesto; un país donde la solidaridad no existe, nadie comparte nada con nadie; un país donde la prioridad es para el automóvil y no para el peatón, donde la gente está llena de faltas pero disfruta criticando a sus gobernantes. Mientras mas le digo rata a Pastrana o a Samper, mejor soy como persona, a pesar de que apenas ayer me consiguieron las preguntas de un examen o un certificado ilícito para evadir algo. Mientras mas le digo autócrata a Uribe o judas a Santos soy mejor colombiano, a pesar de que apenas esta mañana tumbé a un cliente a través de un pequeño fraude que me ayudó a pagar algunas deudas. No, no, ya basta, ya no mas, como materia prima de un país tenemos varias cosas buenas, pero nos falta mucho para ser los hombre y mujeres que Colombia necesita; esa viveza criolla congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que crece hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, mas que Barco, Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe, Santos, es lo que nos tiene real y francamente mal, porque estos señores no han sido ni mas ni menos que nuestros presidentes, elegidos por nosotros, nacidos aquí y no en otra parte del mundo, lo siento, porque aunque Santos renunciara hoy mismo, el próximo que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que como pueblo somos nosotros mismos y no podrá hacer nada. No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino orientado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá, no sirvió Gaviria, ni Samper, ni Pastrana, ni Uribe, no sirve Santos ni servirá el que venga, o que, ¿es que necesitamos un dictador, para que nos haga cumplir la ley por la fuerza y por medio del terror? Y mientras esa otra cosa no empiece a surgir, desde abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo o del centro para los lados o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados, igualmente fregados. Es muy sabroso ser colombiano, pero cuando esa colombianidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como nación, ahí la cosa cambia. No encendamos una velita a los santos a ver si nos mandan un Mesías, nosotros tenemos que cambiar, un nuevo presidente con los mismos colombianos no podrá hacer absolutamente nada. Está muy claro, somos nosotros los que tenemos que cambiar, creo que esto encaja muy bien en todo lo que nos pasa, disculpamos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y tolerantes con el fracaso, porque esa es una industria de la disculpa y la estupidez. Después de este mensaje he decidido buscar al responsable, no para castigarlo sino para exigirle, si exigirle, que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende, si, he decidido buscar al responsable, estoy seguro que lo encontraré cuando me asome al espejo. ¡Ahí está! ¡En el espejo! Ese es el único responsable, no necesito buscarlo en otro lado y ¿tú que piensas?”

Estoy seguro que así como mi amigo Aster, está desesperado de que no se le escuche, de ver las cosas como son hay muchos que no pueden decirlo en ningún lado porque no existen los canales para ello, porque en los medios de comunicación nos hemos quedado cortos y por quedar bien con los mandatarios, políticos y empresarios de turno decimos lo que ellos quieren oír y nos olvidamos de quienes si de verdad tienen la palabra que son los ciudadanos de a pie.

Da pena pero en un país como el nuestro ya no se cree en la justicia y por eso se hace la justicia por la mano, ya no se cree en las instituciones y es por eso que el desorden y el caos aparecen, ya no creen en lo que decimos los periodistas y seguimos presentando cosas mediocres, creyendo que los demás son ignorantes y los ignorantes somos los que estamos haciendo las cosas.

En dos series de televisión que se están presentando en estos días por los canales Caracol y RCN se tratan dos temas bastante delicados, uno en RCN (bajo el nombre de No olvidarás mi nombre) que tiene que ver con el post conflicto y lo que es confesar lo hecho por quienes han estado dentro del conflicto y la reacción de la sociedad, en donde se ve que hay bastantes falencias y que no estamos preparados para perdonar y sacar adelante los tratados con las FARC o cualquier grupo alzado en armas, porque queremos hacer las cosas a nuestra manera.

El libretista hace un gran trabajo y por medio de los conflictos y las situaciones que se presentan entre los personajes, da una gran lección de lo que se debe y no hacer en ese nuevo camino de buscar la paz y la solución a los conflictos en el país.

Y el segundo en Caracol (La Nocturna) que muestra bajo el lema de que los sueños nunca duermen, los resultados del esfuerzo de una persona que quiere salir adelante y que a pesar de no contar con las capacidades económicas para sacar adelante una carrera lo logra, así sea mediante esfuerzos que son los que deben de hacer quienes trabajan en el día y en la noche deben de asistir a las aulas de clase. Lo importante de esta serie es que el libretista se jugó la cabeza al escribir el tema sacando a flote los valores morales y éticos de las personas y donde se descubre ese mundo de conflictos existentes en una sociedad en donde las clases sociales no se ven muy lejos las unas de las otras y en donde por medio de la enseñanza de las exactas matemáticas se muestra dónde está la falla y la solución para esos conflictos económico-sociales.

Esto que acabo de comentar me da pie para decir que como mi invitado de turno, (Aster) se le puede dar respuesta a muchos colombianos haciendo trabajos de altura como éstos, mostrando las cosas positivas por medio de un periodismo sensato, sin amarillismo, lo que no quiere decir no mostrar las noticias, sino mostrarlas dentro de un contexto, que no sea lo malo lo que se destaque.

No sé, si estamos preparados para la quimioterapia o estamos preparados para que el caos y la muerte llegue y tantas vidas y tantos triunfos y tanta gente buena deje de existir porque el cáncer de la corrupción pueda acabar con todos nosotros.

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