¿Serán todas las Cortes?

Por Gustavo Alvarez Gardeazabal

Cunde el pánico en el Consejo de Estado y la Corte Constitucional. Ni los magistrados ni sus auxiliares ni siquiera sus secretarias y subalternos se atreven a usar los celulares. Los dimes y diretes hablan sobre presuntos estudiosos que revisan desde alguna parte los fallos emitidos por esas dos corporaciones en los últimos años. Los asustadores de profesión repiten aquí y allá que los gringos deben tener ya una garganta profunda como la que les contó lo de la Corte Suprema y que andan averiguando si existieron tarifas por sus fallos y quienes sus beneficiarios.

En la calle, entre los que saben y los que no saben, prima la lógica del desprestigio. Como en Colombia todos conocen, pero nadie conoce, a muy pocos se les escapa cubrir con el mismo manto de descrédito de la Corte Suprema de Justicia a los fallos emitidos en las otras dos corporaciones. La certeza de que la justicia en Colombia ha estado tarifada hace mucho rato, se está volviendo una bola de nieve y, si nos descuidamos y no ponemos coto a tiempo, puede arrastrar la institucionalidad del país.

En otras épocas, cuando resultaba evidente un desequilibrio similar a este dentro de las instituciones, o salían los estudiantes a la calle o los militares hacían sonar sus sables. Ahora, como los partidos políticos están agonizando y nadie los respeta. Como los militares quedaron reducidos a su mínima expresión para poder garantizar la paz. Como no se ve alguien que convoque y nadie tiene suficiente mando para revocar de una sola plumada todo el esquema judicial colombiano, pareceríamos condenados a poner paños de agua tibia cada que los gringos descubran más hilos de la corrupción. Mientras tanto los altavoces oligarcas continuarán creciendo lo que ya es anécdota pero tapando la verdadera crisis moral.

@eljodario

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PUBLICADO EN ADN

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