LA LEY DEL ‘MONTES’ El “Roscograma” de la Corte

POR OSCAR MONTES

@LEYDELMONTES

¿Cómo actúan los tres ex presidentes de la Corte Suprema que están en la mira de EEUU? ¿Cuál es su papel en el funesto juego de poderes que la tienen viviendo su peor momento?

El 15 de Agosto de 2017 será recordado como el peor día en la historia de la Rama Judicial. En esa fecha el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, dio a conocer los nombres de ex presidentes de la Corte Suprema de Justicia y de algunos políticos que se habrían beneficiado con fallos favorables en procesos que se llevan a cabo en el alto tribunal.

Los nombres de los tres ex presidentes de la Corte Suprema implicados en los presuntos actos de corrupción  -con base en correos, comunicaciones y conversaciones interceptadas al ex fiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno; y al ex gobernador de Córdoba, Alejandro Lyons- son: José Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino, ex presidentes de la Corte Suprema de Justicia. También figuran los nombres de los senadores Hernán Andrade y Musa Besaile, así como el del ex presidente del Senado y ex gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos. A todos ellos, el gobierno de Estados Unidos les canceló las visas.

La decisión de la Fiscalía General se tomó luego de que autoridades judiciales de ese país, especialmente la DEA, entregaron al organismo investigador las pruebas que comprometerían a los ex magistrado y a los políticos en actividades delictivas, de las que harían parte también el ex fiscal anticorrupción, Moreno; su socio, el abogado Leonardo Luis Pinilla; y el ex gobernador Lyons, quien es señalado por la Fiscalía de cometer una veintena de delitos. En estos momentos, Lyons  negocia con autoridades de Estados Unidos la aceptación de cargos a cambio de una rebaja de penas.

De acuerdo con el Fiscal General, en las conversaciones interceptadas entre el ex gobernador Lyons, Moreno y Pinilla, se refieren a “solicitudes de sumas de dinero o pagos que se habrían hecho con intervención o conocimiento de tres ex presidentes de la Corte Suprema”.

Las preguntas que surgen -dada la dimensión de la tragedia que vive la Rama Judicial, concretamente uno de sus más reputados tribunales- son: ¿Qué pasó? ¿En qué momento se descuadernó la Justicia y de qué forma la corrupción terminó asfixiando a la Corte Suprema de Justicia?

Uno de los más grandes y graves problemas de la reforma constitucional de 1991 fue otorgarle funciones electorales a la Rama Judicial. Los jueces no estaban, ni están, ni estarán, preparados para ese ejercicio. Quedó demostrado que la función electoral prostituye a los jueces. Si queremos comenzar a estudiar la crisis de la  Rama Judicial en serio debemos acudir directamente a la Constitución del 91 y a su embeleco de darle a los jueces funciones electorales.

Lo que antes era una práctica aislada, ahora es una conducta generalizada. Hoy asistimos al vergonzoso desfile de magistrados de las altas cortes por las oficinas de la Fiscalía o la Procuraduría General con carpetas de hojas de vida de sus recomendados debajo del brazo. Alejandro Ordóñez hizo de la Corte Suprema su feudo y ésta a su vez convirtió la Procuraduría en su fortín burocrático. Así de simple, así de perverso. Menos mal el Consejo de Estado anuló la reelección de Ordóñez y puso fin a ese cruce de favores pecaminosos, que consiste en cambiar puestos por votos. De igual manera acabó con la tristemente célebre “puerta giratoria”, que llevaba a unos magistrados de una corte a otra, como ocurrió con Francisco Ricaurte y Pedro Munar.

Por cuenta de la “puerta giratoria”, algunos magistrados se convirtieron en “especialistas” de ramas de Derecho que desconocían de forma escandalosa. Es así como, por ejemplo, Jorge Iván Palacio es experto en normas disciplinarias de fútbol, pues hace parte del comité de la Dimayor; de Derecho Laboral (fue magistrado de dicha Sala en la Corte Suprema); de Derecho Constitucional (acaba de ser magistrado de la Corte Constitucional); y de Derecho Internacional Humanitario y Penal, puesto que se acaba de postular a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP). Como me dijo un magistrado de la Corte Suprema, “al doctor Palacio, Alfonso El Sabio le quedó chiquito”.

¿Cómo se llegó a este estado de postración y qué hacer ante la crisis de la Rama Judicial, pero sobre todo de la Corte Suprema de Justicia?

Los tentáculos del poder

Al estudiar la tragedia de la Rama Judicial, pero sobre todo de la Corte Suprema de Justicia, cuatro nombres aparecen en casi todas las páginas: Ruth Marina Díaz, Camilo Tarquino, Francisco Ricaurte y José Leonidas Bustos. Por cuenta de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, el país se enteró de sus andanzas. Sus actuaciones no sólo son inmorales, sino presuntamente delictivas. Hoy se sabe que la Corte Suprema, la Procuraduría, la Fiscalía y la Auditoría General, así como varios Tribunales, cayeron bajo el influjo de este cuarteto tenaz. Su llegaba a las instancias del poder de la Rama Judicial produjo la mayor debacle en la historia de la Corte Suprema. Tarquino y Ricaurte llegaron por acuerdos electorales realizados por sus mentores. Germán Valdés, por ejemplo. De la mano de Silvio Trejos (q.e.p.d) y Roberto Herrera, llegó Ruth Marina Díaz, ama y señora de la Sala Civil durante 8 años. Ella lideró la vergonzosa decisión de la Corte de esperar a que pasara el año de inhabilitad de los magistrados de la Sala Civil, Pedro Munar; y de la Laboral, Francisco Ricaurte, para que pasarán de ellas directamente a la Sala Administrativa. Allí se unieron con Édgar Carlos Sanabria y con otros personajes, quienes terminaron manejando los hilos de toda la Rama, en especial de la Corte Suprema. Así impusieron a Luis Gabriel Miranda Buelvas, con menos votos de los legales y después de 18 meses de parálisis. Y mantuvieron en interinidad la elección del  Fiscal por el mismo lapso. Ricaurte impuso a Gustavo Malo en la Sala Penal y este a Alfredo Betín en la Fiscalía General. Ruth Marina impuso a su magistrado auxiliar en la Sala Civil y a su compañero de crucero -Álvaro García- en la misma Sala, donde también son fichas suyas: Ariel Salazar y Alfonso Rico. Solo se le escaparon las vacantes de Aroldo Quiroz y Margarita Cabello. Como se observa es un verdadero roscograma con mucho poder.

El misterioso ingreso del BMW azul a la Corte Suprema

En este Tsunami que tiene temblando a la Corte Suprema de Justicia hay actores principales que están pasando de agache. Si los eslabones de la corrupción son el ex fiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno y el ex presidente de la Corte, José Leonidas Bustos, que era su mentor, entonces ya es hora de que aparezca en escena el ex fiscal general, Eduardo Montealegre, con quien tuvo estrechos vínculos y lo llevó a su Fiscalía. La cercanía de Bustos y Montealegre va más allá de un asunto regional. Hay temas mucho más delicados y espesos. Veamos uno solo de ellos: En la Corte Suprema de Justicia todavía se preguntan qué relación hay en las extrañas visitas en las madrugadas previas al fallo de tutela del 5 de Septiembre de 2013 (Rad. 68461) de un vehículo particular y sin escoltas de marca BMW de color azul, ocupado por Eduardo Montealegre, para encerrarse con los magistrados Bustos y Gustavo Malo, en el despacho del también magistrado Salazar Otero. ¿Acaso redactaron a ocho manos la tutela contra Sandra Morelli, que le quitó a la Contraloria la facultad de investigar fiscalmente a los aforados, aún en contra de lo que opinaba la Sala de Consulta del Consejo de Estado? Se trata de una tutela de la Sala Penal con solo dos firmas: Malo, el ponente, (ficha de Ricaurte) y Salazar, quien lo secundó (ficha de Ruth Marina Díaz)

Recomendados de Bustos: ¿más preguntas que respuestas?

El escándalo de la Corte Suprema no sólo tiene tambaleando la aspiración del ex presidente de la Corte Suprema, Francisco Ricaurte, a la JEP, sino que también podría enredar la candidatura de Martha Cristina Pineda -esposa de José Leonidas Bustos- a la recién creada Comisión de Disciplina Judicial, ente que reemplazará a la Sala Disciplinaria de la Judicatura. La señora de Bustos -célebre porque en un arrebato de egocentrismo sin par mandó a timbrar tarjetas en las que se autoproclamaba  “Primera Dama de la Rama Judicial”, en tiempos en que su marido se desempeñaba como presidente de la Corte Suprema- fue ternada para el cargo por el presidente Juan Manuel Santos, quien también debería explicar cuál es su interés por promover a Bustos en cuanta vacante quede, o a sus recomendados. Lo propio debería hacer el Fiscal General, cuyas explicaciones acerca del nombramiento del ex fiscal anticorrupción Moreno -destituido por corrupto- no han sido satisfactorias, pues se da por hecho que llegó al cargo de la mano de Bustos, algo que Martínez Neira niega. Pero, además, debería explicar por qué sigue nombrando en la Fiscalía a recomendados o recomendadas de Bustos, como su “niña consentida”, María Juliana Escobar, a quien el propio Bustos intentó imponer en la Corte Suprema como Secretaria General.

Corrupción, ¿más dañina que la toma del Palacio de Justicia?

El daño causado por el escándalo de corrupción de la Corte Suprema es peor que la toma sangrienta por parte del M-19 en Noviembre de 1985. En aquella oportunidad el ataque terrorista del M-19 y la desmedida reacción del Ejército Nacional produjeron la desaparición física de la Corte Suprema y de algunos miembros del Consejo de Estado. Hoy es peor. Punto. Lo que se ha masacrado no es la vida sino la moral de la Corte Suprema y se ha hecho desde adentro por sus propios miembros. Unos han actuado por omisión y otros con descarada acción. Por fortuna -como dice la conocida sentencia, “todavía quedan jueces en Berlín”- todavía quedan hombres y mujeres justos y justas en la Corte Suprema, quienes pese a estar en franca minoría, intentan cambiar las cosas y en ocasiones logran triunfos.

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