En sus marcas

El Ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 6 de mayo RAM_ A pesar que Germán Vargas Lleras y Humberto de la Calle Lombana estén un poco silenciosos en lo que tiene que ver con las elecciones presidenciales del 2018, con la salida de Clara López del Ministerio de Trabajo, se puede decir que ya están listos todos en el partidor, aunque haya dudas de lo que puede suceder con la izquierda colombiana y principalmente con el candidato que van a presentar en respaldo las FARC.

Creo que he sido reiterativo cuando he opinado en más de una oportunidad que estas elecciones se dividirán en dos, los que están en el grupo del presidente Santos y los que apoyan al ex presidente Uribe, que cada día más demuestra su orfandad por el poder.

Sería muy triste, echáramos al cesto de la basura lo que se ha logrado en las conversaciones de La Habana y que se nos olvide que las salas de urgencia y las camas del Hospital Militar están desocupadas, gracias al cese unilateral del fuego, en donde creo que las FARC han demostrado su interés de continuar con su lucha, pero desde el sector de la política, dejando de lado las armas.

Muchos se creen dueños de la verdad y aquí es donde recordamos las palabras del hombre de Nazaret cuando dijo durante su juicio que que era la verdad y contestó simplemente que la verdad era lo único que podía hacer libre los pueblos y lo peor del cuento es que no se ha actuado con verdad sino con rencillas e intereses personales.

Esa lucha de “yo tengo el poder” y el “no estoy de acuerdo” nos puede llevar a una catástrofe que, en materia política, de orden público y social solo podemos heredar a nuestros hijos y nietos y es así cuando uno se pregunta qué está pasando por la cabeza de algunos políticos que dicen que harán los cambios que ellos consideran necesarios al proceso de paz y de esa manera borrar de un plumazo lo que se ha logrado.

Acabamos de ver que la mala propaganda no tiene buenos resultados en muchas oportunidades y que la verdad está por encima de la mentira, y es así como vimos a los actores de propaganda negativa sobre el país u el proceso de paz ver que sus intereses no fueron tenidos en cuenta y que el gobierno de los Estados Unidos dio el respaldo total al proceso y mantuvo la colaboración económica, para ahora adelantar el proceso de paz y no la guerra y lo más curioso del caso es que las Cámaras tanto Alta como Baja están de acuerdo con lo aprobado por el presidente Trump.

Se creía que la visita del Consejo de Seguridad de la ONU iba a ser un fracaso y solo se escuchó palabras de apoyo para seguir adelante, en donde se recuerda que en esto de procesos de paz hay que tener mucha paciencia y que las cosas se van dando con el correr del tiempo y el acercamiento de las partes; solo el dueño del Ubérrimo se atrevió a decir que esa visita no tenía ningún valor porque no se había hablado con todos los sectores y de verdad para él o tienen valor porque no se sentaron a manteles para que pudiera con su manera particular de despotricar de las cosas buenas que se hacen en el país.

Mientras escribo esta columna el Centro Democrático celebra su convención nacional, en la que tratan de buscan coaliciones, para tener la fuerza suficiente y derrotar a quienes están del lado del proceso de paz; pero no creo que en este momento el ciudadano de a pie vuelva a caer y a creer como pasó con el plebiscito por el SI y por el NO; pues como decía la gente de Bojayá, estamos dispuestos de ir a las urnas y votar, por quien nos mantenga este momento de paz que no vivíamos hace muchos años.

El Centro Democrático tiene mucho con que hacer una buena campaña política, presentando propuestas y soluciones a los problemas colombianos y no simplemente atacando y hablando mal de sus contendores, principalmente del presidente Santos; esto se volvió tan aburridor que es solo una puja del poder de Santos y el poder de Uribe, dejando de un lado los intereses de un país de gente trabajadora que solo desea tener paz, unos buenos gobernantes y un buen futuro para sus nuevas generaciones.

Germán Vargas Lleras tiene mucho poder, pero no se sabe aún cuáles serán las cartas que colocará sobre la mesa, pues por lo que hemos sabido, las encuestas hasta el momento no le han sido muy favorables y una cosa que llama la atención es que a pesar de no tener un partido definido y apenas dejando su puesto en el Ministerio de Trabajo, la de mayor favorabilidad es Clara López, lo que quiere decir que para presidente en el 2018 puede haber un gallo tapado en esa lucha de estar o no estar con los Diálogos de La Habana.

Hay otros candidatos que no hacen sino dar patadas de ahogado como en el caso de Claudia López, quien cree que un país inteligente como el nuestro la va a confundir con una gran administradora, ejecutiva, política y mujer de hogar como es Clara López Obregón.

Hay que esperar que sucede por el Partido Liberal y que deciden los hermanos Conservadores, que no definen nada, están apoyando la paz, pero en otros temas están como medio perdidos y solo piensan en estos días en el gran encuentro de partidos de derecha que tendrá lugar la próxima semana en la Capital Colombiana.

Jorge Robledo, no arranca y creo que la salida de Clara López le puede hacer mucho daño al Polo Democrático, de no ser que Iván Cepeda sepa capitalizar su paso por la presidencia del Senado de la República, lo que quiere decir que habrá apoyo total al naciente partido de las FARC.

Hay partidos que trabajan honestamente, hacen las cosas como debe ser la buena política y van lentamente con sus programas de gobierno y soluciones para el país, como en el caso del Partido MIRA, quien acaba de pasar de ser movimiento a la palestra grande la política.

Colombia se prepara para unos comicios electorales bastante difíciles, aunque se esperan que sean en paz y que continúen las mieles de la seguridad y el progreso para el bien de todos los habitantes de este bello país.

[email protected]

 

Compartir: