Presidenciables en medio de la incertidumbre

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 21 de enero_ RAM_ El mundo mira hoy con gran expectativa lo que puede suceder en la nación más poderosa con la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca, un Donald Trump irreverente, empresario, a quien no le interesa los protocolos, la etiqueta y los buenos modales sino el trabajo, con el fin que las fortunas se sigan consolidando.

Claro, las fortunas y por eso se supo rodear de grandes millonarios, quienes de verdad serán imágenes decorativas, porque serán sus asesores los que harán todas las cosas, pero lo importante es que al final del mandato osea dentro de ocho años esos ricos sean más ricos y el discurso populista de ir a regresar el gobierno a los norteamericanos se quedará en veremos; porque de esto ser cierto a pesar de ser la nación más poderosa del mundo, se va a quedar sola en caso de retirar las empresas de los diferentes países y querer que todo lo hagan los norteamericanos, que como buenos emigrantes saben la importancia de la mano de obra de los que llegan.

En este punto, es decir, en lo que será el mandato de Donald Trump; solo queda una cosa, esperar, esperar y esperar.

Y antes de entrar a fondo sobre el tema del título de esta columna quiero comentar algo desde muy adentro de mi corazón, mi pueblo Neira, enclavado en las montañas de la cordillera Central colombiana ha padecido en las últimas horas una de las tragedias más grandes, al perder a tres de sus ciudadanos más pequeños por causa de un derrumbe que acabara con su vivienda, después que los que vigilan la prevención de desastres y el Gobierno Municipal no hubieran hecho eco a los llamados de la familia, que veía que su casa podía desaparecer de un momento a otro.

Tres hermosas niñas se fueron y nos dejaron la duda, cuál sería el futuro de ellas y en que le servirían en caso de seguir viviendo no solo a Neira, sino a Caldas y al país.

Regresando al tema que nos convoca en este momento, se puede decir que el panorama presidencial en Colombia es bien oscuro y es bien oscuro por los intereses políticos de unos cuantos que creen que los gobiernos son para siempre y que han demostrado de una u otra forma que no pueden con la orfandad de poder.

El caballito de batalla que se puede manejar para las elecciones presidenciales y de Congreso para el 2018 es sin lugar a dudas la legalidad del Proceso de Paz y quienes estén m{as metidos en el tema para conseguir adeptos se irán por el lado de la corrupción; pero en el caso de que no se propongan ideas y solo se dediquen, como pasó en Estados Unidos a hablar mal de los contrincantes; como están las cosas el que mejor lo sepa hacer ganará.

La baraja de precandidatos en este momento es bastante grande y el malo del paseo tiene nombre propio, Juan Manuel Santos Calderón, presidente en ejercicio, a quien los voceros del Centro Democrático han calificado como el gobierno más malo de los últimos años en Colombia, hasta el punto de considerarlo peor que los gobiernos de Andrés Pastrana y Ernesto Samper Pizano, de quienes estoy casi seguro pasarán por la historia política de Colombia sin pena ni gloria; porque el primero no hizo un gobierno de responsabilidades y el segundo porque por defenderse del famoso proceso 8000 que quedó en veremos, simplemente no gobernó y a esta altura del paseo, tanto Pastrana como Samper quieren dar lecciones de gobernabilidad.

Para Pastrana no será válido el acuerdo con las FARC, porque es de la idea que solo lo que él hacía tenía valor y los demás eran unos aprendices de segunda. Samper es mejor que se calle, porque cada que dice algo comete error garrafal.

Comienzan a sonar nombres con deseos de mostrarse como en las carreras de ciclismo, decía don Julio Arrastía Brica que en los comienzos de cada carrera, hasta la tercera o cuarta etapa se mostraban los que podían tener oportunidad de ganar la carrera, pero que era casi imposible que quienes ganaran las primeras etapas fueran los vencedores y si miramos eso puede suceder en el mundo político colombiano, en donde Claudia López, Jorge Robledo, Oscar Iván Zuluaga y Sergio Fajardo, al lado de Piedad Córdoba dejaron ver en claro sus aspiraciones y tratan de comenzar una campaña que aunque está en preliminares, parece no les augura nada bueno, aunque las cosas pueden cambiar; porque si se cree que de maquinaria se trata por parte del Gobierno el ganador desde antes de la partida sería el delegado del Gobierno en los diálogos de La Habana, Humberto de la Calle Lombana, seguido por el vicepresidente – candidato Germán Vargas Lleras quien con su partido ya se consideran ganadores y dueños de la sucesión del gobierno de Santos.

Se me escapaba el alcalde-exalcalde candidato Gustavo Petro quien aprovechó la Alcaldía de Bogotá para hacer campaña política hacia la Presidencia de la República y como ex alcalde sigue en las mismas, considerándose como seguro ganador porque cree que tiene los votos suficientes para ello con un grupo de seguidores a ojo cerrado en la Capital de la República; pero no analiza que puede suceder en el resto del país. La Administración Petro no fue una de las mejores para Bogotá, pero en los sectores menos favorecidos se le recuerda por la cantidad de dinero que regaló, al estilo Hugo Chávez para tener ese bastión de votantes a su favor con miras a la Primera Magistratura.

El Centro Democrático tiene su precandidato en Oscar Iván Zuluaga, quien ha sido objeto de una serie de escándalos de los que ha sabido salir bien librado al ser declarado inocente por parte de la justicia, pero no parece tener la suficiente fuerza para convocar a un grupo de votantes que lo lleven a ocupar el solio de Bolívar; pues también se habla de Fernando Londoño Hoyos como posible precandidato por esa colectividad política y una posible unión con el partido Conservador; aunque el hermanos godos han venido diciendo desde hace rato que están dispuestos a ir a las urnas con candidato propio; pero con la llegada del opita Hernán Andrade parece que las cosas han cambiado.

Da pena que el Congreso de la República pierda una vez más uno de sus grandes exponentes y digo una vez más porque la salida de Gustavo Petro como senador de la república fue una gran pérdida para el Congreso y ahora lo será con Jorge Robledo, un congresista serio, estudioso y echado para delante como la gente de su raza y de palabra como caldense; pero está visto que cuando pasan al ejecutivo se les olvidan hacer las cosas y no dan los mismos resultados de cuando pertenecen a las cámaras legislativas.

Sergio Fajardo es un buen tipo, estudioso, matemático, buena gente pero creo que le falta mucho todavía para aspirar a llevar las riendas de la nación, en Antioquia hizo un buen papel pero parece que la gran popularidad y aceptación de los votantes ha bajado y no es lo mismo tener fuerza política regional que meterse a un ruedo con los tendidos llenos.
Claudia López, es buena como congresista; pero el partido Verde no tiene la fuerza suficiente para conseguir los votos que se necesitan para una contienda electoral.

Piedad Córdoba puede estar respaldada por el nuevo grupo político que conformará las FARC, pero creo que sería más fácil que regresara de nuevo al Congreso que a lograr las aspiraciones presidenciales luego de los escándalos que ha tenido que afrontar y de no ir respaldada por un partido fuerte como los tradicionales; aunque hay que tener en cuenta que en estos comicios el fuerte van a ser las coaliciones, pues ha quedado demostrado que un solo partido no logra el triunfo.

La contienda va a estar fuerte, recuérdenlo bien entre Humberto de la Calle Lombana, Germán Vargas Lleras y quien llegue con una buena coalición, porque ahora puede presentarse no solo para elecciones del Congreso sino para las presidenciales quienes quieran tapar el camino al nuevo partido político conformado por las FARC.

Sería bueno que fuera de los intereses personales y partidistas, además de los ataques personales, quienes aspiren a la primera Magistratura pensaran en presentar programas de peso para solucionar los problemas del país, como la falta de empleo, la salud, la reforma a la justicia y el progreso total de los colombianos, mientras que los debates no se den para demostrar lo bueno o lo malo de X o Y candidato y que las promesas politiqueras se queden simplemente en el tintero.

Se dice en mentideros políticos que ex procurador Ordoñez y Martha Lucia Ramírez también tiene aspiraciones presidenciales, no son de descartar pero creemos que no estarán en el tintero y mucho menos en el partidor de los grandes contendientes por la Casa de Nariño, espero no estar equivocado al respecto.

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