Corrupción y lenta justicia

El Ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Bogotá, 14 de enero_ RAM_ Definidamente la corrupción en Colombia es el gran flagelo, no se sabe si la inseguridad en las ciudades y en el campo ocupa el primer lugar o los delitos de cuello blanco, lo que si se sabe es que moralmente el país anda muy mal, y otra de las cosas es que muchos consideramos que no hemos hecho nada y que la responsabilidad es de los demás. Por lo menos esa es la actitud de algunos de nuestros políticos, que están untados hasta el codo de las infracciones que se cometen.

Los dos escándalos grandes del 2016 sin lugar a duda fueron Interbolsa y Odebrecht, que en estos momentos comienzan a ser más fuertes al destaparse a los verdaderos responsables, porque la justicia en el año inmediatamente anterior fue bastante lenta, hasta el punto que hace unas horas fue dejado en libertad por vencimiento de términos el gran responsable del desfalco de Interbolsa, Víctor Maldonado, pues una vez más quedó demostrado que el ex fiscal Montealegre se había hecho el de las gafas y la lentitud había sido tal que no se adelantaron investigaciones y los jueces se quedaron sin elementos probatorios para adelantar las medidas de aseguramiento y llevar a juicio al autor de uno de los descalabros más grandes de una empresa en Colombia en los últimos años.

Y ahora el nuevo fiscal Néstor Humberto Martínez entró con toda y le puso el ojo y el trabajo con la colaboración de un gran personal, en lo que tiene que ver con el escándalo de Odebrecht, a nivel internacional en lo que atañe a Colombia y encontramos que los sobornos por parte de esta empresa a funcionarios colombianos venía desde hace mucho tiempo y se puso todo el mundo a temblar con la orden de captura y detención del ex viceministro de transporte Gabriel García y el descubrimiento del ente investigador de varios políticos, que serán llamados a los estrados judiciales en los próximos días.

El ex presidente Uribe se mostró decepcionado por el comportamiento de su ex colaborador y con sobrada razón porque son muchos los que estuvieron a su lado y que por uno u otro motivo han tenido que responder ante la justicia y en casos delicados como el de Agro Ingreso Seguro en el que el ex ministro Andrés Felipe Arias está muy comprometido.

La corrupción es el cáncer más grande en el campo de la política, hemos visto como alcaldes, concejales, diputados y congresistas se han visto vinculados a procesos judiciales por el mal manejo de los dineros del Estado y por los sobornos que han recibido para hacer las diferentes obras, tanto deportivas como locativas para la salud y la educación, dejando una huella fatal en la creación y mejoramiento de escenarios deportivos, como lo que sucedió con los pasado Juegos Nacionales.

Se dice que es más la plata que se le han robado al país, que la que han invertido, pues se han llevado en algunas regiones del país dineros para la comida de los niños en los colegios, casos como los de la Guajira y del Chocó, en donde unos políticos deshonestos han hecho de las suyas sin importar que los más perjudicados sean los niños y las personas de la tercera edad.

Pero este es un país de investigaciones y de justicia, en donde se habla que a nadie se le niega una orden de captura, pero en donde se cometen grandes errores en el momento de hacer justicia, porque por la lentitud, los abogados mañosos son unos maestros en demostrar la libertad de los verdaderos culpables y los inocentes por lo general no tienen como tener los defensores honestos y ágiles para demostrar su inocencia.

Se habla de que la justicia cojea, pero llega, pero en Colombia cojea y cojea y muchas veces no llega y si llega ya es tarde, cuando muchos inocentes han estado tras las rejas pagando grandes condenas por delitos que no han cometido.

En una oportunidad entrevisté a varios delincuentes en las cárceles de Colombia y hablaban con toda seguridad de sus delitos y fechorías como verdaderos trabajos y estaban de acuerdo que antes de hacer un robo, asaltar un banco, halar carros o cometer otra clase de delitos, ellos se aseguraban de dejar afuera el dinero necesario para pagar un buen abogado y por eso era que su paso por las cárceles o centros de reclusión era de manera relámpago.

La justicia colombiana tiene una gran deuda con la gente de bien, primero haciéndole respetar sus derechos, porque existe tanta desconfianza, que ya son pocas las denuncias que se ponen ante las autoridades, porque la gente es consciente que los delincuentes son dejados en libertad, y segundo, que no se hace justicia para aclarar las situaciones de quienes han perdido la libertad y no cuentan con dinero para demostrar su inocencia.

En este momento que se habla de impunidad por lo que puede suceder en el post conflicto, hay un poco de esperanza de volver a tener confianza en la justicia y en las autoridades y se mira con buenos ojos el trabajo que adelanta el nuevo Ministro de Justicia y el Fiscal General de la Nación, dos hombres serios, honorables y respetables, que han demostrado el deseo de evitar que los delincuentes queden sueltos por las calles y que el hacinamiento en las cárceles desaparezca mediante una buena administración de justicia.

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