¿Y si gana el SÍ? ¿Y si gana el NO?

El SÍ lleva la delantera en las encuestas, pero en este caso el asunto no es ganar, si no por cuánto.

Por Carlos Obregón González

En menos de una semana Colombia decidirá sobre medio siglo de conflicto, casi 59 años después de que hombres y mujeres votaran –1 de diciembre de 1957—por un nuevo pacto de convivencia luego de la Violencia que dejó 300 mil muertos y al menos 2 millones de desplazados que huyeron a las ciudades y a zonas de colonización que luego serían el escenario de la nueva violencia (Caquetá, Urabá, Putumayo y los Llanos).

Las encuestas de la última semana muestran que el SÍ por los acuerdos con las Farc en el plebiscito aventaja al NO, pero con un voto en contra creciendo y una abstención alta en ciudades como Bogotá que ha sido definitiva en las elecciones nacionales. De todas maneras, el SÍ lleva la delantera, pero en este caso el asunto no es ganar, si no por cuánto, porque como lo dijo Pedro Medellín en Hora 20 el viernes, el gobierno puede ganar el SÍ, pero no las elecciones. En un país tan polarizado, creen los analistas, el mandato contundente en favor de la paz debería expresarse con al menos dos millones de votos por encima del umbral de los 4’536.992 votos.

Si gana el SÍ…

– Depende de la votación. Si es una diferencia amplia con el no, el presidente Santos recibiría un voto de confianza de los colombianos para avanzar en la implementación de los acuerdos. Si no lo es tan amplia, su margen de maniobra se reduce –apoyo político, gremial e institucional—y tendría que replantear hasta la composición de su gobierno y algunas reformas como la tributaria.

– Empiezan a contar para las Farc los plazos de desmovilización y desarme y entrarían en una profunda etapa de reflexión sobre cómo sería su nueva vida para entrar en la política.

– Se abre en el país un amplio debate político: sobre la amnistía para la guerrilla rasa de las Farc, la integración del Tribunal Especial de Paz y la integración de los acuerdos al bloque constitucional, entre otras materias.

– Se estaría ante la posibilidad más cercana de conocer la verdad que han reclamado las víctimas.

– La política debería empezar a cambiar de llevarse a cabo los ajustes institucionales electorales junto con el ingreso de nuevos actores como son las comunidades más afectadas por el conflicto y el nuevo partido de las Farc.

– Seguirán adelante programas como el desminado en asocio con las Farc y la desconexión de las Farc con el negocio del narcotráfico y la minería ilegal.

– Empieza a haber una nueva mirada hacia Colombia desde el exterior.

¿Y si gana el NO?

– Al otro día la oposición uribista y los sectores que han hecho reparos a los acuerdos presionarán al gobierno y a las Farc para que se revisen los acuerdos. Ya Francisco Santos dijo que le ofrecerán respaldo al gobierno para que lo haga, pese a que gobierno y guerrilla han dicho que esa posibilidad no existe.

– Colombia seguirá adelante, pero tan dividida como hasta ahora con las consecuencias que ello ha traído como la dificultad para el logro de consensos hasta en temas de primer orden como lo es la política internacional o temas sensibles como los derechos de las minorías o la educación sexual.

– Al no haber respaldo ciudadano, las Farc harán uso de los protocolos para regresar a sus campamentos originales y seguir en la lucha armada.

– Con un gobierno Santos debilitado, podría haber ruptura definitiva de la Unidad Nacional ante el afán de marcar distancias de cara a las elecciones de 2018. Caso Vargas Lleras.

– El uribismo podría quedar ampliamente fortalecido para las elecciones de 2018 y con un sofá amplio para sentar a muchos inconformes con las negociaciones de paz.

– Se frenarán las acciones que ya vienen andando de manera conjunta con las Farc para el postconflicto y se abriría un gran interrogante sobre la suerte de las ayudas de la comunidad internacional para el postconflicto.

– De cara a la comunidad internacional, Colombia habría hecho el oso más grande de la historia al celebrar de manera anticipada un acuerdo al que le faltaba lo más importante: la decisión ciudadana.

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