El nairo-chavismo y la paz

La hazaña de Nairo y Chaves le ha servido al gobierno para armar una estrategia que contrarreste el punzante “castro-chavismo” de Uribe.

POR CARLOS OBREGON

Con el triunfo de los colombianos Nairo Quintana y Esteban Chaves en la Vuelta España, hecho histórico que habla del buen momento del deporte colombiano que además logró ocho medallas en los Olímpicos de Río, la batalla por el SÍ y el NO en las calles y en las redes sociales pasó a un segundo plano el fin de semana.

Pero apenas fue una breve tregua y lo que se viene en estas semanas podría llegar a puntos de saturación en los que habrá combinación de todas las formas de lucha, incluidas la desinformación, rechiflas como la que afrontó el sábado en Unicentro el ex candidato uribista Óscar Iván Zuluaga, adhesiones impensadas y jugadas de hackers –como en la campaña presidencial—que desde ya vienen trabajando en guerra sucia, según se ha conocido en las campañas.

Y como pasa en la política, el triunfo de Nairo y Chaves le ha servido al gobierno para responder con un agudo juego de palabras al uribismo que, a lo largo de cuatro años, vendió la idea de que la negociación con las Farc era la entrega del país al castro-chavismo –modelo socialista de Cuba y Venezuela—, frase que ha calado en el colombiano del común que odia a la guerrilla y que quiere a sus comandantes tras las rejas.

El primero en decir que Colombia está viviendo un “Nairo-chavismo y no un Castro-chavismo” fue el jefe negociador Humberto de la Calle hace unos días en Bucaramanga y la frase la repitió el fin de semana en Urabá el presidente Juan Manuel Santos quien aseguró “yo no soy castro – chavista, como dice Uribe. ¡Yo soy ‘Nairo-chavista’!”.

Pero además el nairo – chavismo pasó a ser furor en simpáticos memes políticos como uno montado sobre el óleo que adorna el apartamento de la senadora Paloma Valencia y que en vez del rostro piadoso y creyente del ex presidente Uribe aparece el sonriente líder espiritual del Nairo–chavismo que, por lo demás, al subir al podio en Madrid dejó ver de qué lado está en el plebiscito: “que el mundo sepa que nuestro país es paz, deporte y amor”.

No será esta la primera ni la última vez que los deportistas, tan desprotegidos por el Estado, son usados por políticos y gobernantes. El “Pibe”, “Happy” Lora, Willington Ortiz, María Isabel Urrutia y Francisco Maturana lo fueron en el pasado. Ahora los ejemplos de Nairo y Chaves llegan en el mejor momento para darle un empujón a los acuerdos de La Habana.

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