La fumigada del Fiscal

El problema de la carta del fiscal Martínez, muy bien argumentada, es el momento, en plena marcha la campaña por el plebiscito y porque tiene qué ver con uno de los puntos del acuerdo.

POR CARLOS OBREGON

Por primera vez desde cuando asumió como fiscal General hace unas semanas, Néstor Humberto Martínez había anunciado básicamente decisiones sobre los procesos pendientes o engavetados por su antecesor, pero muy poco de temas del Gobierno Santos con el que trabajó hasta junio de 2015, con lo cual se entendía que habría armonía con la Casa de Nariño.

Sin embargo, el fiscal acaba de trazar una línea donde establece un límite en esa relación en un tema que no es menor y que no levantaría mayores preocupaciones si no estuviera de por medio el plebiscito para que la gente se pronuncie sobre los acuerdos con las Farc. En efecto, según el fiscal, se debe volver a la fumigación aérea contra los cultivos ilícitos, medida que se tomó en abril de 2015 cuando Martínez aún era el superministro del gabinete. Luego de enviar una carta en ese sentido, el fiscal viajó a EE.UU. donde tendrá reuniones con autoridades que tienen qué ver con el tema.

Las preocupaciones del fiscal se basan en cifras que ya el país conocía pues el último informe de este año reveló que Colombia pasó de 47.788 hectáreas sembradas de coca en 2012 a casi 97.000 en 2015 (aumento del 39%) con el agravante de que el 81 % de ellas está en zonas donde se va a desmovilizar el grueso las Farc, esto es Norte de Santander, Nariño, Cauca Putumayo y Caquetá. Mientras tanto, la erradicación manual este año va en 12. 770 hectáreas intervenidas frente a una meta de 20 mil. Y algo que le sirve también de argumento al fiscal: ha habido un éxito en las incautaciones, que en 2015 llegaron a 168 toneladas, muchas más que en 2015, y este año ya van en 146.

Que el Gobierno vaya a tener en cuenta la petición del fiscal, está por verse. Pareciera que no por las respuestas de los ministros de Salud, Justicia y Ambiente, que también tienen argumentos científicos (estudio de la OMS y un fallo de la Corte Constitucional) y estadísticas de que no necesariamente más fumigación implica menos siembras: 2006 y 2007 fue cuando más se asperjó con glifosato y las hectáreas no disminuyeron.

El problema de la carta del fiscal Martínez, muy bien argumentada, sin embargo, es el momento. Cuando toda Colombia está en el debate sobre votar sí o no en el plebiscito, aparece una propuesta que cuestiona una de las banderas del gobierno Santos en materia de drogas ilícitas, que hace parte de los acuerdos con la guerrilla y que les da herramientas a quienes se oponen a los acuerdos como el procurador Alejandro Ordóñez y el uribismo que han puesto de presente a los votantes que la coca la maneja “el cartel más grande de coca del mundo”, es decir las Farc.

Y si bien la intención del fiscal no se van de frente contra lo ya acordado porque el uso de las fumigaciones aéreas no quedó prohibido sino restringido, no deja de llamar la atención el hecho de que se trate de un segundo pronunciamiento en una semana que surge de Cambio Radical –el partido de Martínez y del vicepresidente Germán Vargas Lleras– sobre el tema de la paz.

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