Se dejará contar el uribismo en el plebiscito?

Lo mejor que le podría suceder al SÍ por la paz es que Uribe no vaya, pero no necesariamente es lo mejor para un proceso que necesita una voz que haga contrapeso.

POR CARLOS OBREGON

Apenas unas horas después de definida por la Corte Constitucional la viabilidad de un plebiscito para decir SÍ o NO a los acuerdos de paz con las Farc, las curules del Congreso se vieron adornadas con carteles de apoyo –Unidad Nacional– y rechazo –uribistas– a esa convocatoria, con lo que prácticamente se dio la largada a una campaña que no será propiamente de promesas electorales sino de confrontación ideológica, de verdades y mentiras, de exageraciones, confusiones, polarización y acusaciones.

Está claro por parte del Gobierno, desde el presidente Juan Manuel Santos para abajo, y de quienes apoyan el proceso de negociación de La Habana que, desde ya, se la están jugando a fondo por el sí a unos acuerdos que aún no se han cerrado y que la gran apuesta es lograr más de 10 millones de votos –muchos más de los logrados en la segunda vuelta presidencial—para que el resultado político supere de lejos la base jurídica de los 4.5 millones establecidos en el umbral. Está tan seguro de un triunfo aplastante el presidente, que dice no tener un plan B.

Pero el que no lo tiene claro es el Centro Democrático (CD) que aún no define si saldrá a empujar el NO o se abstiene. Dos de sus posibles cartas presidenciales, Iván Duque, y Carlos Holmes Trujillo, reflejan lo que ocurre por dentro. Y es posible que esta coyuntura llena de incertidumbres haya llevado a la renuncia de Óscar Iván Zuluaga a la Dirección del partido. Mientras Holmes es partidario de la abstención, Duque cree que decirles NO a las Farc en el plebiscito no es una apología a la guerra sino enviarles el mensaje de que se debe negociar una paz “digna y con legalidad”, como lo dijo en entrevista con El Tiempo el domingo.

No parece ser una decisión fácil. Casi que se estarían jugando su futuro inmediato. El uribismo viene de perder elecciones –presidenciales y regionales—y una más desalentaría a quienes ven en el ex presidente Uribe el muro de contención de la guerrilla. Su efecto sería demoledor en el corto plazo y le daría razón a quienes creen que un candidato uribista no pasaría a la segunda vuelta en el 2018. Y, además, no es fácil en el terreno práctico conseguir los votos por el NO porque, esta vez más que en la elección anterior, se enfrentarán a una poderosa maquinaria oficial que aprovechará cualquier inauguración de un puente para pedir apoyo por el sí y menos aun cuando los cargos de segundo nivel en el Gobierno los está ocupando ex gobernadores y alcaldes con cauda electoral. Esto ante un CD que apenas logró ganar Leticia (Amazonas), Puerto Carreño (Vichada) y Florencia (Caquetá) y la Gobernación del Casanare.

El NO por ahora, además, sería un atractivo para el uribismo, si las encuestas entre una y otra alternativa estuvieran parejas, pero las últimas demuestran que son más los que votarían por el SI, y eso sin que se conozcan nuevos avances en la mesa y se acerque la firma. Esa diferencia puede aumentar si las Farc hacen manifestaciones claras de dejar la guerra, reparar a las víctimas y de aceptar sus errores y de la efectividad de la campaña pedagógica sobre los acuerdos.

La abstención del uribismo los pone al margen de una derrota en las urnas, pero implica riesgos como dejarle todo el espacio al SÍ con lo que podría darse una alta votación por el apoyo a los acuerdos. Lo mejor que le podría suceder al SÍ por la paz es que Uribe no juegue, pero no necesariamente es lo mejor para un proceso que necesita una voz que haga de contrapeso y obligue a que se aclaren dudas sobre lo firmado.

Luto. Juan Mario Laserna no solo fue una mente brillante como economista y analista. Demostró que formación y conocimiento imponen sencillez, rectitud y caballerosidad.

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