La rebelión de los troles II

Por: Ricardo Galán. –

BOGOTA,15 de mayo_ RAM_ Los troles son usuarios de Internet que utilizan las redes sociales para molestar. Son cazadores de errores y contradicciones de los poderosos. Se burlan de ellos, aprovechan sus errores para ponerlos en ridículo y desacreditarlos. Su función es esa. Molestar. Son felices molestando.

Son relativamente fáciles de identificar porque casi nunca usan sus verdaderos nombres. Se esconden tras avatares y alias relacionados o no con los temas de su preferencia. Porque aparecen y desaparecen de redes como Twitter y Facebook. Un día están al siguiente ya no. Hoy se llaman de una manera, pasado mañana de otra. La mayoría no tiene más de 100 seguidores. Su equipaje, como el de todo aquel que huye, es liviano.

A diferencia de los influenciadores, los troles no tienen identidad. No son expertos en nada.

Algunos trolean por cuenta propia. Porque les encanta retar, provocar, desesperar a gobernantes, políticos y celebridades con sus comentarios ácidos, su persecución inclemente y su patanería. No respetan pinta.  Son como los camaleones. Si uno logra identificarlos y entenderlos llega a resultar divertido seguir sus travesuras. Por lo regular defienden causas en las que creen como la protección del medio ambiente, de especies en vías de extinción o personas y comunidades víctimas de injusticias.

Sin embargo, también hay troles a sueldo. Son una especie de mercenarios que han creado varias cuentas, especialmente en Twitter, han construido unas audiencias y acumulado experiencia que venden al mejor postor ya sea para promover una idea, una marca o atacar a su competencia. Para ellos los principios y la fidelidad no existen. Su lealtad está con quien les pague, mientras les pague. Son especialmente demandados en época de elecciones cuando desde las campañas los contratan para promover las ideas de un partido o candidato y atacar a las de sus contrarios. Algunos llegan a trabajar al mismo tiempo con campañas rivales.

La rebelión

Una cualidad muy apreciada en un Trol es su capacidad para mimetizarse. Para ocultar su identidad, sus verdaderos gustos e ideologías. Si las tiene claro está. Así pueden atacar a una persona, empresa, producto o marca sin que el usuario normal de las redes sociales pueda detectar que detrás hay una muy bien montada campaña de desprestigio en contra de esa persona, idea, marca o producto.

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