Enseñanzas con tinte social, político y religioso

El Ojo del Halkón

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 11 de Julio_ RAM_ Decía mi abuelo que lo mejor era no dar explicaciones, porque por lo general, cuando se daban estas uno se enredaba y espero no enredarme, porque respeto el tema que voy a tratar por tener temas que conciernen directamente al ser humano y que por política siempre he respetado la libertad de los demás sobre el tema.

La visita del papa Francisco a Ecuador, Bolivia y Paraguay deja muchas cosas para aprender, una de ellas el que será tema de esta columna y otras que nos hace pensar que contamos con unos gobiernitos en este sector del continente que de verdad dan pena y dan pena precisamente porque en ellos se puede poner en práctica aquello de que “la ignorancia es atrevida” y esa ignorancia se ve reflejada en los comportamientos de los presidentes de Ecuador y Bolivia, que trataron de sacar partido a la visita papal, una visita doctrinal, que en el caso del papa Francisco deja de serlo por su manera política de actuar y de decir las cosas de frente, duélale a quien le duela.

Correa trató de mostrarse y ganar protagonismo y a Evo Morales se le fue el tiro por la culata, al querer que el pontífice fuera el que lanzara el grito de solicitud para que se le cediera entrada al mar a su territorio, pero la embarró cuando sin pensarlo dos veces, de manera cínica le entregó una cruz comunista a Jefe de la Iglesia Católica, cínica porque no se dio cuenta que le estaba faltando al respeto a la creencia de mucha gente y a quien los representaba, pero al fin ignorante sobre el tema, le pareció la gran jugada.

Se fue el Papa, dejó inquietudes y los pueblos de Ecuador y Bolivia siguen sufriendo los malos gobiernos, de quienes se consideran eternos e indispensables y que pueden hacer lo que se les venga en gana, sin que nadie se les atraviese en el camino. En Paraguay la cosa fue más suave y allí si se le trató con el respeto y delicadeza adecuada para un personaje de esta categoría.

Pero ahora voy al tema de la columna, sin tinte religioso y político quiero destacar apartes de los discursos del papa Francisco, que deben de ser tenidos en cuenta por católicos y no creyentes, porque son las bases fundamentales para la sociedad civil, común y corriente.

El primero, el respeto a la familia como base fundamental de la sociedad, el segundo, el respeto a los niños como futuro, al igual que los jóvenes y tercero, el respeto a los mayores que son los que aportan las enseñanzas y la experiencia para que haya un mundo mejor.

La familia actualmente dejó de ser la base de la sociedad, porque desde que llegó la liberación femenina, mal entendida, muchas mujeres han dejado de cumplir el rol de buenas madres y el aborto por diferentes circunstancias es el pan de cada día, los hombres que por lo general han sido irresponsables, desde que las mujeres empezaron a trabajar se hicieron de la vista gorda y no cumplen con sus responsabilidades y es cuando apareció con más fuerza lo llamado “madres cabeza de hogar”, porque muchas mujeres prefieren vivir solas y la meta es tener un hijo y criarlo con su propio trabajo, pero aquí la crianza como debe de ser desaparece por falta de tiempo y por exigencias de la misma sociedad.

En muchos sectores los niños tienen que hacerse responsables de sus propias cosas después de los 6 o 7 años y deben de acostumbrarse por lo general a que la imagen paterna ya no exista.

La tecnología ha hecho mucho daño y los padres irresponsables se han apoyado en ésta para que los hijos se entretengan, no molesten y dejen libertades luego de tomar sus alimentos y que el resto de soluciones la den el internet o los teléfonos móviles y es cuando nos olvidamos de saber en que andan nuestros hijos, con quien andan, si están bien o mal o si están destrozando su vida.

No estamos enseñando como debe de hacerse y estamos dejando que sean las entidades educativas las responsables de ello cuando la verdadera educación debe de salir de la casa, pues las entidades educativas solo dan conocimientos y para eso fueron hechas.

Hemos olvidado a nuestros jóvenes y es por eso que está abundando los embarazos no deseados, los noviazgos ya desaparecieron y a los padres no les interesa sacar tiempo para los almuerzos y charlas familiares y cuando se dan cuenta, todo está destruido.

El afán del dinero fácil y el consumismo barato que nos rodea es otro detonante que hace bastante daño a nuestros jóvenes y es por eso que ya estamos viendo a cada momento y cada día que la delincuencia ha llegado a tocar dos sectores que no había tocado antes, a las mujeres y a los jóvenes, porque son en este momento en gran número los autores protagonistas de esa delincuencia rampante que azota el país.

El mundo pasa por una gran crisis, la ética y la moral se han terminado y esa base primordial ya no existe como materia prima de un mundo mejor.

No respetamos a los niños, ni los educamos, mucho menos a los jóvenes y lo peor del caso es que los ancianos han sido olvidados y dejados de un lado, antes se les tenía en cuenta como los sabios de la familia y de la sociedad y ahora se les trata como el traste viejo que se manda al cuarto de San Alejo, llamado ahora con un nombre bastante sugestivo, “hogares para la tercera edad”.

Hablaba el papa Francisco que era necesario que la sociedad tuviera las bases, que cuidáramos a los niños y educáramos a los jóvenes, pero por encima de todo respetáramos a nuestros mayores y con dolor en el alma hay que decir que todo eso ha desaparecido.

No es solo ver la visita de un personaje como el papa Francisco con calentura del momento, es para reflexionar sobre las palabras que dice y que los gobernantes tengan en cuenta, cuando pone el dedo en la llaga y exige que se respete las libertades del ser humano, se atienda al pobre y que cada día se trabaje más para el bien que para la esclavitud, porque esclavitud si existe, en la manera de actuar de nuestros gobiernos en especial en América Latina.

El llamado que hizo a los dirigentes de la iglesia Católica debía de ampliarse a otros sectores, en donde también se ha tomado a Dios como un negocio y en donde no se piensa en el bienestar, en la ayuda y en el sacrificio por los semejantes que sufren no solo de pobreza material, sino de la discriminación en diferentes sectores, sin que nadie haga nada. El amor tiene algo tan firme como es la entrega, sin esperar nada, pero los intereses mezquinos son los que tienen acorralados a todos los hombres y mujeres que no piensan sino en el dinero, en el bienestar propio y se olvidan de los demás con quienes comparten el cada día.

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