¡Proceso de paz a cuidados intensivos!

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

La paz en los actuales momentos, por la ferocidad que ha demostrado la guerrilla en los últimos días, se encuentra herida de muerte, y es urgente llevarla a cuidados intensivos.

Sin embargo, tanta ferocidad después de cinco meses de tregua unilateral por parte de las Farc, tiene su mensaje para el Gobierno: es querer obligar a un cese bilateral y que el Acuerdo de Paz, sea refrendado por una Asamblea Nacional Constituyente, por lo menos esta es la lectura que como columnista de opinión alcanzo a captar, respetando desde luego opiniones diferentes.

Hay otro aspecto que es urgente analizar: es muy difícil firmar la paz, con una guerrilla fraccionada que no tiene unidad de mando; tal cual lo hemos advertido varias veces por esta columna, considero que no nos hemos equivocado, puesto que venimos siguiendo el día a día de las negociaciones, todo indica que no todos los subversivos de las Farc, tienen espíritu de reconciliación y de paz.

Como consecuencia lógica el Señor Presidente y sus comisionados en la Habana, deberían proceder a un replanteamiento del proceso de paz, que ya va a completar tres años, y se adelanta con muchas falencias y contradicciones, que de no ser corregidas, es muy difícil continuar avanzando en medio de una escalda terrorista, que en menos de quince días tiene sumidos a los colombianos en la más completa incertidumbre.

En los mentideros políticos y sociales el tema de la paz además de obligatorio, su replanteamiento con todo lo que está pasando se volvió recurrente, el gobierno no puede desoír las opiniones autorizadas de destacados analistas, que si bien unas veces son duras e incrédulas, hay que aceptar que lo hacen por el bien de nuestra Patria, en busca de una salida que nos permita disfrutar de una Colombia, poseedora de un inmenso caudal de recursos naturales y humanos, pero que se encuentra secuestrada, gracias a una guerra estúpida y sin razón de ser, próxima a cumplir sesenta años.

Por eso, la Comisión de la Verdad, de la cual se ha venido hablando en los últimos días, será el escenario propicio para que tanto gobierno como guerrilla-, una vez firmado el acuerdo de paz-, se sienten frente a frente a reconocer sus errores y excesos de los cuales ninguna de las dos partes puede considerarse libre de culpa, cuando se cometen abusos, se enrarece más el ambiente, las partes afinan sus estados defensivos para el combate, siempre con fiereza, pero sin la autoridad moral que los debe caracterizar para defender desde sus respetivas orillas los legados ideológicos, que según cada uno de ellos, debe primar a favor de la Colombia que todos anhelamos.

No se debe desconocer que las Farc, gracias al negocio del narcotráfico, el secuestro, la extorsión, el chantaje, entre muchas otras actividades ilícitas, posee un inmenso caudal económico y una organización jerárquica de proyección militar, pero, que lamentablemente de acuerdo a cómo van las cosas, quienes la representan en la mesa de diálogo en la Habana, parece ser, no son sus auténticos voceros.

Sobre este punto es que debe trabajar la Comisión de Paz del Gobierno, en la próxima mesa de diálogo: exigir a quienes representan el grupo subversivo: procedan a hacer una convocatoria de la organización guerrillera en una día y hora señalada, con el fin de refrendar o reajustar con quienes realmente son sus voceros, pero que en definitiva, después de esta verificación, se proceda a concentrarlos en un solo sitio hasta que se firme el Acuerdo de Paz y se de inicio de inmediato a la fase larga y dispendiosa del posconflicto.

Indudablemente que todos los colombianos y buen número de guerrilleros de las Farc, queremos que toda esta confrontación armada que ya va a completar sesenta años, termine lo más pronto posible, con el fin de iniciar una vida entre hermanos a través de los programas posconflicto, que de seguro, en gran parte serán financiados por la comunidad internacional, según dejan entrever diferentes gobiernos amigos; sin embargo, sobre este particular en bueno aclarar que con la experiencia del Caguan en el gobierno de Andrés Pastrana Arango, se creó la comisión de gobiernos cooperantes para atender las víctimas del conflicto armado, la verdad, es vergonzoso tener que decirlo: estas ayudas en su mayor parte se dilapidaron en proyectos inocuos, o fueron captadas por organizaciones piratas o de papel, que se constituyeron única y exclusivamente para robárselas.

Lamentablemente y de acuerdo a los últimos acontecimientos, todo indica que el proceso que se está negociando entre el gobierno y la guerrilla de las Farc desde hace casi tres años, en los actuales momentos está lleno de fisuras y desaciertos, que si no se corrigen en el menor tiempo posible, llegaremos al final de una nueva frustración para los Colombianos y la comunidad internacional.

Quienes somos amantes de la paz, no podemos permitir, se llegue a un rompimiento definitivo, pero, tampoco que las cosas continúen con la incertidumbre de parte de las Farc, de querer continuar una negociación con escaladas terroristas, que ya prácticamente nos tienen acorralados, es apenas justo que entren en razón, para llegar a un acuerdo de paz, donde no haya vencedores, ni vencidos.

Por eso, en la Comisión de la Verdad, los responsables de las diferentes masacres, sean agentes del Estado, o la Guerrilla, tendrán que entender que después de aclarada cada una de estas fases, será la justicia transicional la que entre a deliberar para que de acuerdo a lo convenido dentro de este esquema cumplan con la pena que se les imponga.

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