Análisis Ley del Montes: Uribe juega sus cartas

politica-montesCon el salvavidas a la candidatura presidencial de Vargas Lleras y el respaldo a Angelino Garzón, el jefe máximo del Centro Democrático frenó a los enemigos del vicepresidente, envió un mensaje contundente a su partido y calentó las elecciones de octubre.

El mundo político nacional sigue sin entender la jugada del expresidente Álvaro Uribe de lanzarle de manera sorpresiva un salvavidas a la candidatura presidencial de Germán Vargas Lleras, que naufragaba en la Comisión Primera del Senado, por cuenta de la iniciativa de algunos congresistas –tanto opositores como amigos del Gobierno- de inhabilitarlo durante los próximos cuatro años, con lo cual habrían acabado con sus aspiraciones de suceder a Juan Manuel Santos en 2018.

En momentos en que los promotores del veto al vicepresidente tenían en los bolsillos los votos suficientes para sepultar una eventual candidatura presidencial de Vargas Lleras, el miércoles pasado, durante el debate de la llamada Ley de equilibrio de poderes, apareció el senador y máximo líder del Centro Democrático y en una intervención de cuatro minutos les arrebató de las manos el trofeo que ya tenían, quienes son considerados los mayores enemigos políticos del vicepresidente de la República.

“Mi sugerencia respetuosa es que cualquier cambio sea a futuro, que no tenga que ver con el actual vicepresidente. Cualquier otro período de inhabilidad que pareciera tocar a Germán Vargas Lleras dejaría mal sabor. La Constitución no se puede tocar para ponerle talanqueras a un funcionario. Le hace enorme daño al país que se cambie la Constitución con nombre propio”, dijo de forma categórica Uribe y con ello hizo que los cuatro senadores del Centro democrático en la Comisión Primera del Senado –Jaime Amín, José Obdulio Gaviria, Paloma Valencia y Alfredo Rangel- retiraran sus firmas de la proposición que inhabilitaba a Vargas Lleras para ser candidato presidencial en las próximas elecciones, que había sido promovida por Armando Benedetti, del Partido de La U, y Alexánder López, del Polo Democrático. A la postre la proposición fue negada y el vicepresidente pudo respirar tranquilo, gracias al salvavidas que le lanzó su principal enemigo político y con quien no se habla desde 2008, cuando Uribe ocupaba la Presidencia y Vargas Lleras era senador de Cambio Radical.

Pero el salvavidas a Vargas Lleras no fue la única jugada política desconcertante de Uribe. En efecto, al día siguiente del debate en la Comisión Primera del Senado -cuando sus amigos y enemigos seguían sin poder digerir su aparente ‘vargasllerización’- , el ex presidente envió una carta de respaldo a una eventual candidatura de Angelino Garzón a la Alcaldía de Cali, quien sigue penando por cuenta de que su partido –La U, en cabeza de Roy Barreras– le está dando tratamiento de tercera, pese a haber sido el vicepresidente de Santos en su primer mandato y una de las figuras emblemáticas de la izquierda democrática en Colombia.

“Además del compromiso social, que ha sido una constante de su vida, de su sobriedad personal que se traduce en una transparencia y austeridad para el manejo de los recursos del Estado, estamos seguros que usted interpretará el sentir de muchos ciudadanos que necesitan gobernantes comprometidos con la seguridad y garantistas de la empresa privada. El Centro Democrático, como principal alternativa política con vocación de poder, defensor de valores y principios, manifiesta su total apoyo a la candidatura independiente que usted adelanta para alcanzar la Alcaldía de Cali”, declaró Uribe en la carta que envió a Garzón, junto con el presidente del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, y la senadora Susana Correa y el representante a la Cámara Carlos Alberto Cuero.

Aturdido con el golpe al hígado que acababa de recibir, el presidente del Partido de La U, senador Roy Barreras, el más grande enemigo de Garzón en el Valle del Cauca, solo atinó a decir que si el exvicepresidente llega a ser candidato lo será por La U y que si el Centro Democrático va a votar por un candidato eventual de La U, “de una vez les ofrezco los 17.000 candidatos del partido para que voten por nosotros en todo el país”.

Como era de esperarse, las dos trascendentales jugadas de Uribe han causado revuelo en el país político y se han prestado para todo tipo de interpretaciones. Mientras hay quienes consideran –por ejemplo– que con miras a las presidenciales de 2018, Uribe no descarta ningún escenario –incluso aquel que involucraría a quien es hoy por hoy uno de sus grandes contradictores–, otros consideran que todo se trata de una ‘sacada de clavo’ con dos senadores traidores, quienes fueron uribistas furibundos en el pasado y hoy parecen más santistas que Santos.

“El presidente Uribe es un animal político, hizo carambola no de tres sino a seis bandas, alrededor de la intangibilidad de la Constitución Nacional a favor de nombres o personas”, me dijo Jaime Amín, senador del Centro Democrático, con quien hablé sobre los recientes movimientos de su jefe. El senador Álvaro

Ashton sostiene, por su parte, que –en lo que tiene que ver con el salvavidas a Vargas Lleras– el expresidente no hizo otra cosa que tratar de enmendar el error que se cometió al cambiar el famoso articulito que permitió su reelección. “La Ley de equilibrio de poderes se está tramitando porque los poderes se desequilibraron por cuenta de la reelección de Uribe”, me dijo el senador liberal del Atlántico. ¿A qué juega Uribe? ¿Qué efecto tendrían sus recientes movimientos en el ajedrez político nacional? ¿Cómo responderá el vicepresidente Vargas Lleras al gesto de Uribe de salvar su eventual candidatura presidencial en 2018? ¿Qué puede pasar con los presidenciables del Centro Democrático, especialmente con Óscar Iván Zuluaga?

El salvavidas a Vargas Lleras

Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras no se hablan desde 2008, cuando el primero era presidente de la República y el segundo, senador de Cambio Radical. Aunque nunca fueron grandes amigos, el hoy vicepresidente fue aliado muy valioso de la Seguridad Democrática durante el primer mandato de Uribe. La luna de miel se acabó cuando Uribe empezó a mover los hilos para su segunda reelección, pues Vargas Lleras –que quería ser candidato presidencial- decidió apartarse del uribismo. Ahí empezó todo. Uribe no solo habló despectivamente de los “cuellos perfumados”, para referirse a representantes de Cambio Radical, sino que empezó una poda burocrática que dejó por fuera de la nómina oficial a varios funcionarios de Cambio Radical. El nombramiento de Vargas Lleras como ministro del Interior y de Justicia por parte de Juan Manuel Santos en 2010 fue considerado por Uribe como una traición de su ex ministro de Defensa. Hoy las relaciones entre Uribe y Vargas Lleras no existen. Por esa razón el salvavidas de Uribe al vicepresidente causó tanto revuelo en el mundo político y desconcertó a uribistas, vargaslleristas y santistas, pues pocos entienden que mientras algunos amigos de Santos quieren hundir a su vicepresidente y principal ejecutor del Gobierno, su más grande enemigo lo rescata. Pese a sus enormes diferencias actuales, nadie duda de que a la hora de la ‘mano firme’, Vargas Lleras es un alumno aventajado de Uribe, aunque hoy tenga puesta la camiseta de la negociación con las Farc.

Llamado a Óscar Iván Zuluaga para que se “pellizque”

Álvaro Uribe Vélez es un político combativo y combatiente. No rehúye el combate y como cualquier “Happy” Lora le gusta intercambiar golpes con sus rivales. Y así como a él le gusta la pelea, quiere que quienes lo acompañen sean peleadores y se fajen a puño limpio con sus contendores. Al salvar la eventual candidatura presidencial de quien sería el principal competidor del Centro Democrático en 2018, Uribe envía el mensaje a los generales de sus tropas –léase Óscar Iván Zuluaga- de que no le gusta la forma cómo está librando la batalla contra el Gobierno. En otras palabras: quiere que Óscar Iván –director del Centro Democrático- se arremangue los puños de la camisa, se meta al barro y comience a intercambiar ganchos con la gente del Gobierno. Punto. Mientras a Vargas Lleras le dice –“Yo a usted lo puedo vencer con votos y no valiéndome de atajos y articulitos”, a su ex candidato presidencial le pide que se “pellizque” y no se deje arredrar por decisiones que toman sus enemigos políticos, como el fiscal general, Eduardo Montealegre. El primero que tiene que entender las recientes jugadas de Uribe es Zuluaga, pues es el primer afectado con el tanque de oxígeno que le prestó el ex presidente a quien será –seguramente- el principal rival del uribismo en 2018.

Carta a Bolívar para que la entienda Santander

Que Uribe salve a su vicepresidente, mientras sus amigos lo quieren hundir, es algo que no deja bien parqueado a Juan Manuel Santos. Resulta inconcebible que una jugada de tal magnitud –como es la de descabezar a su vicepresidente para que sea candidato presidencial en el próximo período- haya sido tomada sin que nadie en el alto gobierno supiera. ¿No sabía el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo? ¿El súper ministro de la Presidencia Néstor Humberto Martínez lo ignoraba? ¿El senador Benedetti –cercano al presidente y con grandes amigos en la Casa de Nariño- no comentó el alcance de su proposición con altos funcionarios del Gobierno? Es evidente que después de lo sucedido, el vicepresidente está notificado de que será blanco del ‘fuego amigo’ y que la munición gruesa provendrá de las filas de la Unidad Nacional. Aunque la iniciativa fue rechazada en la Comisión Primera del Senado, muy seguramente esta semana será puesta de nuevo sobre la mesa por el senador Benedetti, quien considera que competir con un vicepresidente que maneja un presupuesto de 40 billones de pesos es dejar por fuera de la contienda por la Presidencia a unos 45 millones de colombianos, que no tienen esa gabela, ni ese privilegio. Mejor dicho: al salvar a Vargas Lleras, Uribe le manda un mensaje contundente a Santos: yo no solo controlo a mi partido, sino que puedo definir la suerte de las iniciativas más importantes del Congreso. Se trata –sin duda- de una carta a Bolívar para que la entienda Santander.

Panorama en Alcaldía de Barranquilla y Gobernación del Atlántico

Álvaro Uribe tendrá candidatos fuertes en tres grandes ciudades: Bogotá, con Francisco Santos; Medellín, con Juan Carlos Vélez; y Cali, con Angelino Garzón. La única gran ciudad donde no tiene un aspirante de grandes kilates es Barranquilla, donde Alejandro Char se muestra inderrotable con el 69 por ciento de intención de voto, según la más reciente encuesta de Cifras y Conceptos. Lo sigue, muy de lejos, el exconcejal Rafael Sánchez Anillo. Luego de lo ocurrido en la Comisión Primera del Senado –con el salvavidas a Vargas Lleras- no sería extraño que Uribe termine subiéndose al bus ganador del candidato de Cambio Radical. Y en cuanto a la Gobernación del Atlántico, el panorama no está claro. El candidato uribista Manuel Díaz, hijo del exgobernador Ventura Díaz, deberá enfrentarse a candidatos de otros partidos. En el liberalismo, por ejemplo, es probable que se haga una consulta interna para escoger candidato, pues varios aspirantes pretenden su aval, entre ellos el exgobernador y ex ministro Eduardo Verano, Jaime Berdugo y Jaime Pumarejo, quien –aunque cuenta con el respaldo de Cambio Radical- expresó su voluntad de tener también el apoyo liberal, donde militaron su abuelo, Alberto Pumarejo, y su padre, Jaime, quienes alcanzaron grandes dignidades a nombre de ese partido. Otros candidatos son: Juan García, David Peláez, Joseph Dacarett, Federico Santodomingo, Pedro Lemus, Hugo Puche y el exconcejal Alfredo Varela, quien tendría el respaldo de Armando Benedetti; José David Name, Miguel Amín, Martha Villalba, Eduardo Crissien y Eduardo Pulgar.

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