Ciénaga Grande, Estado débil

2705345_n_vir1POR CARLOS OBREGON

Las CAR no son solo fortines burocráticos sino también herramientas de poder local.

Dos columnistas de El Tiempo, exministros de Ambiente para más señas, coincidieron este domingo en lamentar lo que ha pasado, a ojos de todo el mundo, en la Ciénaga Grande del Magdalena, a la que le han metido buldóceres y motosierras para desarrollar un proyecto agropecuario. En el mismo cuadernillo dominical, Naomi Klein, presenta un avance de su nuevo libro “El capitalismo contra el clima. Esto lo cambia todo”.

El primer ministro de Ambiente Manuel Rodríguez pone de presente que las medidas que ahora se anuncian son el mismo libreto que se usó hace un año cuando la mortandad de chigüiros en el Casanare y la tragedia de la sequía en la Guajira, mientras que la ex ministra Cecilia López se pregunta dónde ha estado Corpomag, la corporación regional que debe velar por el cumplimiento de las normas ambientales en la zona.

Ambos comentarios son importantes por lo que representan los dos ex ministros, y reflejan lo que ocurre en Colombia con las denuncias cada vez que hay una tragedia ambiental o un accidente como el del tracto – camión en la vía a Villavicencio o la tragedia de los menores incinerados en un destartalado bus en Fundación (Magdalena): no pasa nada. Como no pasará nada con la destrucción del bosque seco al norte de Neiva para la construcción de torres de apartamentos que de paso taponan los pocos humedales que le quedan a esa sedienta capital.

La mayoría de los expertos coinciden que una de las razones para que no pase nada es la debilidad institucional no solo en lo ambiental sino también en lo judicial y la gobernabilidad regional.

Como ha pasado en ocasiones anteriores, la tragedia de la Ciénaga Grande se está mirando con un lente normal cuando el tema es de mucho espectro. Este gobierno y los anteriores han sido incapaces de quitarles a los políticos las CAR, que las usan no solo como fortines burocráticos sino también como herramientas de poder pues una sanción o una licencia para un proyecto se han vuelto una decisión política y por eso en el Magdalena se puede arrasar la ciénaga, y desecar parte de la laguna de Fúquene en Cundinamarca y en el Huila para hacer la represa del Quimbo se usó a los alcaldes y concejales de los municipios que se oponían a esa megaobra.

El otro problema es la violencia para imponer las condiciones de exploración minera o agroindustrial frente a lo cual la incapacidad del Estado ha sido evidente. Como son los casos de la contaminación de los ríos Atrato y Quito en el Chocó, o lo que pasa en el sur de Bolívar o en el Cauca, donde las Farc y el ELN son las que controlan el negocio y en el Magdalena Medio los paramilitares el del oro.

En su libro, Naomi Klein plantea algo que está pasando en el mundo y que pasa en Colombia también: ignorar que el problema del cambio climático nos golpea todos los días y que no la estamos viendo como una crisis ni como gobierno ni como sociedad.

Compartir:

Comments are closed.