A la Fiscal General, Vivian Morales se le subió el cargo a la cabeza. Quizá los elogios algo exagerados y anticipados de algunos medios y columnistas terminaron por marearla. En las últimas semanas se ha dedicado a cazar peleas con medios, columnistas y reporteros porque le hacen preguntas que no le gustan. Mientras todo fue adulación y felicitaciones no tuvo problema, pero cuando aparecen las sombras se molesta y censura a quienes se atreven a contradecirla.
Quien quiera que esté aconsejando a la SEñora Fiscal se está equivocando. Como servidora pública que es, ella tiene la obligación de dar la cara y explicar lo que hace y no hace al frente de su cargo.
Tienen razón quienes están preocupados porque a la Fiscal, por andar perdiendo el tiempo en peleas innecesarias, se le vayan de la cárcel presos como los Nule, los Moreno o los Dávila. Tienen razón quienes están alarmados porque las condenas a los responsables del Carrusel de la Contratación o Agro Ingreso Seguro terminen siendo ridículas porque la Fiscalía, ante su ineptitud e incapacidad para probar sus cargos termine premiando cualquier chisme.
Entiendo que a la Señora Fiscal le molesten las preguntas relacionadas con su novio o esposo el señor Carlos Alonso Lucio. Debe entender la Señora Fiscal que el hombre no es precisamente una persona con un pasado desconocido o transparente. Que aún hay muchas dudas en el país sobre su pasado guerrillero y su asesoría a paramilitares y mafiosos algunos de ellos aún con cuentas pendientes con la Justicia y que es natural que al país le preocupe saber quien le habla en la almohada a su Fiscal General.
De pronto la prepotencia de la Señora Fiscal sea consecuencia de la falta de objetividad con la que algunos medios de comunicación y periodistas la tratan porque fueron sus compañeros de trabajo o quieren congraciarse con la nueva funcionaria por razones políticas como ya les ocurrió con la Corte Suprema de Justicia.
Señora Fiscal, no se desgaste en tonterías. Atienda a los medios, responda a sus preguntas y entregue resultados. Hacer pataleta no es una buena idea. Recuerde que el poder, por mucho que dure, es efímero. Si no me cree mire con cuidado ejemplos muy recientes que pululan por ahí, en titulares, calles, celdas y despachos judiciales.
